Incendios forestales: Chaco bajo alerta y el antecedente de Corrientes
Con altas temperaturas, sequía y vegetación seca, gran parte de Argentina enfrenta riesgo extremo de incendios forestales durante el verano, con Corrientes como antecedente crítico y Chaco entre las provincias bajo máxima alerta.

El inicio del verano austral volvió a encender las alarmas en gran parte del país por el alto riesgo de incendios forestales. Organismos nacionales como el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierten que la combinación de temperaturas elevadas, déficit de lluvias y vegetación extremadamente seca genera un escenario crítico para la aparición y rápida propagación de focos ígneos en extensas regiones de Argentina.
El índice internacional de peligro de incendios (FWI, por sus siglas en inglés) se mantiene en niveles extremos en provincias del norte, centro y sur del país. Ante este panorama, las autoridades reiteran el pedido a la población de reportar de inmediato cualquier columna de humo o foco sospechoso a los números de emergencia habilitados, además de tomar conciencia y recaudos a la hora de arrojar o encender objetos que puedan facilitar un incendio.
CASO DE CHUBUT
En el extremo sur del país, la provincia de Chubut enfrenta un grave incendio forestal fuera de control, que se concentra principalmente en la zona de Puerto Patriada, en El Hoyo, donde las llamas obligaron a la evacuación de más de 3.000 personas entre turistas y residentes. Las condiciones climáticas de altas temperaturas y vientos intensos dificultan las tareas de combate, y el fuego avanza en varios sectores, afectando tanto bienes naturales como viviendas y obligando a los equipos de emergencia a trabajar en la apertura de cortafuegos y caminos para frenar su avance.
Las autoridades provinciales confirmaron además que la fiscalía de Chubut determinó que el incendio principal fue iniciado de forma intencional, lo que generó una causa judicial paralela y la búsqueda de los responsables. El gobernador de la provincia detalló que el foco más preocupante ya supera las 1.800 hectáreas afectadas, y que los esfuerzos de brigadistas, bomberos y aeronaves hidrantes son coordinados con fuerzas de otras provincias para contener los múltiples frentes activos.

ANTECEDENTES EN EL LITORAL
Uno de los hechos más graves ocurrió en Corrientes durante el verano de 2022, cuando un incendio de magnitud inédita arrasó alrededor de 680 mil hectáreas, según estimaciones de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Pastizales, humedales y bosques nativos fueron severamente afectados, en un contexto de sequía prolongada y lluvias muy por debajo de los valores históricos.
Las imágenes satelitales también evidenciaron altos niveles de gases contaminantes, como monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno, con impacto directo sobre la salud de la población y el ambiente. Las consecuencias se extendieron al plano productivo y social, afectando al sector agropecuario y al turismo, y derivaron en la declaración de desastre ecológico y ambiental en la provincia.

Aunque 2022 marcó un punto de inflexión, los incendios continuaron repitiéndose en veranos posteriores. En febrero de 2025, Corrientes volvió a registrar focos activos que consumieron miles de hectáreas y obligaron al cierre de rutas nacionales estratégicas, como la Ruta 14. Brigadistas, bomberos voluntarios, medios aéreos y maquinaria pesada debieron ser desplegados para contener el avance del fuego.

VERANO 2026
En la actual temporada, el foco de preocupación se extiende al noreste argentino. En enero de 2026, el Chaco fue incluido en el mapa nacional de riesgo extremo, junto a más de 15 provincias. Las condiciones ambientales, altas temperaturas, baja humedad y escasas precipitaciones en zonas críticas, favorecen que cualquier foco se expanda con rapidez, tanto en zonas rurales como periurbanas.
Especialistas señalan que el verano concentra varios factores de riesgo: suelos y vegetación desecados por el calor, déficit hídrico persistente, vientos intensos y una alta incidencia de actividades humanas como quemas no controladas, fogatas o residuos mal apagados. A esto se suman los efectos del cambio climático, que incrementan la frecuencia y severidad de estos eventos.
Con antecedentes recientes y un presente marcado por alertas extremas, Argentina vuelve a enfrentar una temporada estival atravesada por el riesgo de incendios forestales, un desafío ambiental que impacta de manera directa en la biodiversidad, la salud pública y la economía regional.

