De Castelli al mundo: el sueño del chaqueño que ahora apunta a Estados Unidos y Europa
Más de 500 familias viven hoy de esta actividad y la desregulación nacional habilitó a más de 400 rubros a exportar.

Roberto Benítez es productor desde hace más de 20 años en Juan José Castelli. Lo que comenzó como un emprendimiento familiar y casi como un "hobby", hoy se transformó en una experiencia histórica para la producción frutihortícola del Chaco. Junto a Walter Detzler, logró reactivar la exportación de sandía y posicionar a la provincia en el mapa internacional. En diálogo con Diario TAG, repasó el camino recorrido, las dificultades enfrentadas y las expectativas a futuro.
CÓMO COMENZÓ
El cultivo de sandía comenzó a consolidarse entre 2017 y 2018, cuando Benítez y su familia vieron una oportunidad ante un mercado interno que muchas veces se saturaba y dejaba toneladas de producción sin vender. "Todos los años quedaba mercadería tirada en el campo. Buscamos la forma de que eso sea útil y se pueda vender", explicó.

Ese fue el puntapié inicial para contactar compradores de Paraguay. En 2018 se realizó la primera exportación hacia Asunción, en un contexto que permitía operar con mayor fluidez. Sin embargo, con el correr de los años comenzaron a aparecer exigencias y regulaciones que dificultaron cada vez más la actividad.
Durante la pandemia, entre 2020 y 2021, se concretaron las últimas cargas hacia Paraguay. Benítez explicó que el ingreso de nuevas normativas, el giro obligatorio de divisas, el pago de retenciones y la incertidumbre sobre la liberación del dinero por parte de los bancos terminaron por frenar la exportación. "Eso nos mató. No podíamos invertir ni seguir produciendo", resumió.

El escenario comenzó a cambiar tras la asunción de Javier Milei. Detzler presentó una nota al actual ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien respondió a los pocos días. A partir de ese contacto se destrabaron procesos y se habilitó un nuevo mercado: Uruguay.
Así, lograron exportar 56 toneladas de sandía, distribuidas en dos equipos de 28 toneladas cada uno. "Costó al principio porque la desregulación fue por etapas, pero al final Senasa habilitó y pudimos hacerlo. Hoy es más sencillo, más dinámico y con menos costos", detalló Benítez.
El paso fue clave no solo para ellos, sino para toda la región. Juntos formaron la primera empresa exportadora frutihortícola del Chaco, con base en Juan José Castelli, incorporando producción de otros productores y trabajando de manera colectiva. Actualmente, más de 500 productores y familias viven de esta actividad en el departamento Güemes, con entre 1.500 y 2.000 hectáreas sembradas de sandía, zapallo y melón.

LA IDEA A FUTURO
La reapertura de exportaciones también se da en un contexto nacional más amplio: hoy más de 400 rubros están habilitados para exportar en Argentina, lo que generó nuevas oportunidades para distintas economías regionales.
De cara al futuro, el objetivo es seguir creciendo. Ya hay interés de mercados como Italia, Canadá y Estados Unidos, con proyecciones para 2027 y 2028. "Nos falta incorporar tecnología y aprender nuevos mecanismos, pero esto demuestra que se puede", afirmó Benítez.

"Muchas veces nos trataron de locos por querer llevar nuestro producto a otros países. Hoy es un hecho. Queremos que Castelli y el Chaco no solo sean fuertes a nivel nacional, sino también internacional", concluyó el productor, convencido de que la apertura de mercados puede impulsar la economía regional y dar un horizonte distinto a cientos de familias chaqueñas.

