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En Argentina se estima que una de cada 10 personas mayores de 18 años tiene algún tipo de diabetes, más de un punto porcentual de la media mundial que se encuentra en 8,5% de la población, según datos oficiales sobre esta enfermedad cuyo Día Mundial se conmemora el 14 de noviembre de cada año.

"La diabetes es una enfermedad cuya prevalencia es cada vez mayor a nivel mundial. Según previsiones afectará a más de 592 millones de personas en 2035. En la actualidad, se estima que más de 425 millones de personas la padecen", indicó Carlos Reguera, médico cardiólogo y jefe del área de Medicina Preventiva y Cardiología de Ineba (Instituto de Neurociencias Buenos Aires). 

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. 

Según datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia mundial de la enfermedad es de 8,5%; en tanto que en Argentina la última Encuesta de Factores de Riesgo (2013) estimó que la prevalencia nacional es de 9,8%.

Existen distintos tipos de diabetes: la tipo 1 no es prevenible y se produce por secreción inadecuada de insulina en el páncreas de causa desconocida; suele manifestarse durante la infancia con síntomas como sed y hambre exageradas, abundante producción de orina (poliuria) y cambios en la visión. 

"Su prevalencia en relación a la tipo 2 es baja, pero para las familias en las que se presenta es el cien por ciento de su vida; por eso es importante brindar información", indicó Liliana Tieri, presidenta de la Asociación para el Cuidado de la Diabetes en Argentina (CUI.D.AR).

A modo de ejemplo, Tieri describió que "en las escuelas los docentes no deberían asustarse si un niño se toma la glucemia o tiene que darse insulina, así como tampoco tienen que impedirle que haga actividad física porque, por el contrario, es altamente recomendado para ellos".

La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente (85-90% de los casos) y suele manifestarse en la edad adulta y, según la OMS, "es una importante causa de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores".

"Esta diabetes puede ser prevenida manteniendo un peso saludable, realizando al menos 30 minutos de ejercicio de moderada intensidad (por ejemplo, caminar a paso rápido) la mayoría de los días de la semana, comiendo sano (evitando el azúcar y las grasas saturadas), y no fumando", informó por su parte Carlos González Malla, miembro de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

Y añadió que "lo positivo de la diabetes tipo 2 es que puede detectarse tempranamente, antes de que aparezcan sus manifestaciones clínicas y, si se adoptan medidas como reducción de peso, dieta saludable y ejercicio, puede reducirse el riesgo de padecer complicaciones".

La obesidad multiplica por 20 el riesgo de contraer diabetes

Asimismo, especialistas llamaron a prestar atención a los factores que predisponen a desarrollar diabetes, y, en el marco del día mundial de la enfermedad que se conmemora hoy, hicieron foco en la obesidad, que demostró incrementar por veinte el riesgo de contraer diabetes tipo 2.

Según un informe publicado en 2017 por la Federación Internacional de Diabetes, la mitad de quienes viven con diabetes no lo sabe.

En este sentido, los especialistas llamaron a prestar atención a los factores que predisponen a desarrollar diabetes, en esta oportunidad haciendo foco en uno en particular, la obesidad que demostró incrementar por veinte el riesgo de contraer diabetes tipo 2.

"El sobrepeso y la obesidad representan una verdadera preocupación en el plano de la salud pública. Cada vez afecta a más personas, con múltiples consecuencias, como un incremento de las afecciones cardiovasculares, neurológicas, cáncer y, por supuesto, diabetes tipo 2" , afirmó Alberto Cormillot, médico diplomado en Enfermedades Crónicas No Transmisibles.

Siete de cada diez casos de diabetes tipo 2 podrían prevenirse o demorarse si las personas prestaran más atención a ciertas conductas como tener una mejor alimentación, realizar actividad física y llevar una vida más activa.

"Debemos poner el foco en la prevención. Está claro que, con los ritmos actuales, hacerse el tiempo para realizar actividad física y comer sano puede parecer difícil. Sin embargo, cuando tomamos conciencia de que lo que está en juego es nuestra calidad de vida a largo plazo, podemos empezar a comprender la importancia de realizar pequeños cambios que nos encaminen hacia hábitos de vida más saludables", destacó Graciela Fuente, médica especialista en Nutrición, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Durand.

Los expertos destacaron que es importante la detección temprana de niveles elevados de glucosa en sangre, de manera de poder frenar a tiempo o demorar el desarrollo de diabetes tipo 2.

Esto sólo se logra si la gente se realiza chequeos anuales de los principales factores de riesgo cardiovascular, que son análisis sencillos y disponibles en cualquier hospital o centro de salud.

El médico tratante indicará con qué frecuencia deben realizarse controles, pero deberán hacerlo particularmente quienes presenten factores de riesgo como sobrepeso u obesidad, tengan más de 40 años, cuenten con antecedentes familiares, hayan tenido diabetes durante el embarazo o hayan dado a luz a un hijo de más de 4 kilos al nacer, y quienes presenten síndrome metabólico (hipertensión, alteraciones en las grasas de la sangre, perímetro de cintura elevado, etc.).

"Debemos concientizar sobre esta condición tan prevalente los 365 días del año, sin necesidad de esperar al Día Mundial cada noviembre, aunque claramente representa una oportunidad inmejorable para llevar adelante iniciativas que llamen la atención de la comunidad y promuevan la medición de la glucemia y la visita periódica al médico", explicó Cormillot.

La diabetes es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente.

La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre pase a las células del cuerpo en forma de energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2: La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad) y no se puede prevenir aún.

Como el organismo no produce insulina, ésta debe ser administrada todos los días. En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable.

Afecta generalmente a mayores de 40 que presentan sobrepeso u obesidad y son sedentarios, observándose que la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

Télam y NA.

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