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El ingeniero, que supo ser autoridad en Secheep, falleció el pasado viernes luego de que se le complicara el cuadro respiratorio que tenía producto de contraer coronavirus.

Según cuenta Graciela su ex esposa a Infobae, el hombre había viajado junto a sus dos hijos menores a África y otros países, su itinerario de viaje no contemplaba visitas a Europa. Pero una de las escalas, lo obligó a pasar por Alemania.

A pesar de no pasar por ningún país en alerta por coronavirus, a su regreso a Chaco, resolvió no ir al cumpleaños de su hija mayor. Se quedó en cuarentena junto a sus dos hijos.

El lunes de la semana pasada, uno de los chicos llamó a su mamá para pedirle que lo lleven al sanatorio Femechaco a César porque no se sentía bien. Su ex esposa, volvió de donde se encontraba tomando examen y lo llevó a una clínica.

10 años atrás, Cotichelli, había sido víctima de una neumonía grave que lo tuvo un mes internado. Pero esa vez, a diferencia de esta, su familia y amigos podían ingresar a verlo y darle fuerzas. Esta vez, no fue así, Cesar vió por última vez a su familia antes de ingresar al sanatorio, luego ellos fueron obligados a cumplir la cuarentena y él, fue atendido por médicos y enfermeros que usaban guantes, máscaras y trajes.

“Yo seguí mandándole mensajes al celular hasta el miércoles. ¿De qué hablamos? Como no podía vistarlo nadie me preguntaba cómo estaban todos”, cuenta Graciela Cedro, su ex mujer, también ingeniera y docente como él, a Infobae. Fue la última que habló con César. “Sacá fuerzas de donde no tengas, tus hijos te necesitan", fue lo último que le dijo.

Al día siguiente de la internación, lo sedaron y le colocaron un respirador. César nunca supo que había contraído coronavirus, porque el diagnóstico llegó recién el miércoles por la tarde.

El jueves circuló en Chaco una noticia falsa que decía que César había muerto. pero lo cierto es que el ingeniero estaba complicado pero estable. El viernes, si fue oficial la mala noticia: César había fallecido y se convertía así en la segunda muerte por coronavirus de Argentina.

“Una hora después me avisaron que por protocolo debía ser cremado. Tenía que ser rápido y sin gente, no podía haber velatorio", cuenta Graciela. Que, desde el aislamiento, llamó a una funeraria, pagó el servicio por internet.

Al reconocido ingeniero lo cremaron en absoluta soledad, “los cuatro amaban a su padre", dice su ex esposa. "Les quedó atravesado el aliento que querían darle, poder decirle ‘papá recuperate, que te necesitamos’. Tampoco pudieron decirle ‘descansá, andate en paz’”, se apena Graciela.

Nadie pudo darle fuerzas durante su internación, tampoco pudieron despedirse de él. No hubo funeral, vivió y murió solo.

 

 

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