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Más de un siglo después de que Londres se estremeciera a causa de los terribles crímenes cometidos por Jack el Destripador, la incógnita sobre la identidad de este asesino en serie aún no ha sido resuelta. A lo largo de todo este tiempo, las sospechas han recaído sobre más de un centenar de personas, entre las que han figurado personajes como el escritor Lewis Carroll, médicos, carniceros o, incluso, uno de los nietos de la reina Victoria.
 
Aunque recientemente un investigador aseguraba haber descubierto gracias al análisis de ADN quién fue realmente este asesino, responsable de la muerte de al menos cinco prostitutas de Whitechapel, su afirmación choca frontalmente con la teoría de Trevor Marriott, un detective jubilado que afirma que Jack el Destripador jamás existió.
 
Según ell diario ABC de España, citando al blog "Unexplained Misteries", Marriott, que ha estudiado los crímenes cometidos por este escurridizo asesino durante más de once años, ha llegado a la conclusión de que los crímenes atribuidos a este sanguinario criminal tuvieron que ser cometidos por varias personas diferentes.
 
Tras analizar todos los expedientes del caso para su tesis en estudios criminalísticos y aplicarles técnicas de investigación moderna, este expolicía determinó que Jack el Destripador jamás existió y su identidad fue creada por el periodista Thomas Bulling, en una carta presuntamente firmada por el asesino y enviada a Scotland Yard con el objetivo de obtener información en primicia sobre el caso.
 
En su investigación, el policía jubilado, señaló algunos de los posibles autores de los asesinatos atribuidos al asesino en serie. Uno de ellos es Carl Feigenbaum, un marinero alemán que estuvo en Londres durante la época en que se cometieron los asesinatos y que fue ejecutado en Nueva York en 1896 por degollar a una mujer.
 
Según Marriott, en otras ciudades en las que vivió Feigenbaum se produjeron también varios asesinatos con características similares que nunca fueron resueltos. Sin embargo, no todas las muertes atribuidas a Jack el Destripador, a quien los investigadores de la época describían con conocimientos médicos o experiencia como carnicero, coinciden con el modus operandi del marinero alemán.
 
Por ello, el investigador ha llegado a la conclusión de que es imposible que todos los crímenes fueran cometidos por una sola persona. En cualquier caso, sea real o fruto de la imaginación de la prensa sensacionalista, la auténtica identidad de Jack el Destripador parece condenada a seguir siendo un misterio.
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