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Foto: Diario Época
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Este domingo, se conoció el fallecimiento del sacerdote y cantautor chamamecero, Julián Zini. La noticia conmovió a la sociedad y provocó las condolencias de la comunidad artística, de fieles y también de autoridades locales y nacionales.

Ayer a las 7 inició su velatorio en la iglesia San Cayetano, ubicada en el barrio José María Gómez, lugar donde el padre vivió y dio misa hasta hace poco tiempo. En el lugar, por protocolo sanitario, se admitía que las personas pasaran, saludaran y se retiraran rápidamente del espacio.

Sin embargo, se dispuso de dos sectores, uno apartado a los familiares y clero y el otro para los músicos, que constantemente interpretaron temas propios de Zini alternando con clásicos del repertorio popular. Alrededor de 2.500 personas se acercaron a despedirlo. A las 10, por transmisión vía Facebook, se pudo ver a músicos locales ubicados en el patio de la iglesia, con emoción recitando, cantando y recordando al padre Julián.

Aproximadamente a las 14 se realizó la misa de cuerpo presente, en la que participó el grupo Neike Chamigo y 12 personas del clero. Fue presidida por monseñor Adolfo Canecín, obispo de Goya. Antes de la homilía, el eclesiástico destacó la hondura y profundidad del servicio sacerdotal de Zini con más de 50 años de recorrido. Monseñor expresó que, si bien muchos podían sentirse en este momento tristes y dolidos, lo mejor era recordar la plenitud con la que vivió el servidor de Cristo.

Terminada la misa comenzó el recorrido por toda la ciudad, pasando por algunos lugares significativos en la vida del paí. La caravana inicial se extendió por siete u ocho cuadras y con el recorrido por los barrios se fueron sumando todo tipo de transporte reproduciendo los temas del fallecido.

El Secretario de Turismo, que estuvo a cargo de la organización del velatorio, comentó que una postal que se repitió en varias esquinas fue encontrar a las familias sosteniendo a sus santos y tocando sus instrumentos, en especial el acordeón y la guitarra. En esta instancia, cree que participaron no menos de 10.000 personas.

La procesión que duró alrededor de dos horas, inició en San Cayetano y recorrió toda la ciudad, pasando por los frentes de las iglesias de Nuestra Señora de Itatí, Las Mercedes, San Pedro, San Ramón y el Museo del Chamamé, para luego arribar finalmente al cementerio.

Ya en el cementerio, que se vio desbordado de gente, el responso fue acompañado por vecinos, músicos y allegados del cura cantor. La última serenata duró más de una hora y contó con la presencia de Julio Cáceres, sus hijos Nicolás y Federico, músicos locales, Neike Chamigo y un sinfín de personas que se agolparon a darle el último adiós.

Fuente: Diario Època. 

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