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En medio del debate por la legalización del aborto, diferentes agrupaciones impulsaron una campaña que busca separar a la Iglesia del Estado y la apostasía empezó a resonar con más fuerza. Desde entonces, la Coalición Argentina por un Estado Laico organizó jornadas de Apostasías Colectivas, para que los interesados puedan realizar el trámite que los desliga institucionalmente de la Iglesia Católica.

La primera convocatoria fue el pasado 8 de agosto, el día en que se debatía el proyecto de la interrupción voluntaria del embarazo en el Senado. 

"La convocatoria supera todas las expectativas", aseguró Julieta Arosteguy, de la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL). "Esto es una reacción política frente a la votación contra el aborto del 8 de agosto. La verdad, no tengo registro de que la gente haya repudiado antes la intromisión de la Iglesia en sus vidas".

Según los datos de CAEL, estas últimas semanas se multiplicaron las averiguaciones de este trámite tras el rechazo del proyecto. El sitio de Apostasía Colectiva tuvo más de 40 mil visitas por día, cuando en general tiene 2000 por mes. Además, hubo más de 10 mil descargas de la carta modelo para enviar a la Iglesia.

¿Qué es apostatar?

Apostasía es la negación, la renuncia o la abjuración de la fe, en una religión. En este caso, la campaña se refiere únicamente a renunciar a la Iglesia Católica. 

Según el sitio Apostasía Colectiva, "la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros". En ese contexto, "tanto las estadísticas de la Iglesia, como las encuestas que conocemos (la citada del CONICET, por ejemplo), coinciden en que casi un 90% de los argentinos y argentinas recibieron el bautismo, y por lo tanto engrosan en padrón de la Iglesia Católica. Dicho de otra manera, casi el 90% de los los habitantes de nuestro país pertenecen a la Iglesia Católica en los papeles, y por lo tanto ésta habla en su nombre". Es decir que emite opiniones, como la de la despenalización del aborto, en nombre de todos sus fieles "registrados" o bautizados, a pesar de que muchos de ellos no coincidan con la Iglesia. 

¿Por qué renunciar?

Fernando Lozada, es uno de los militantes de CAEL que recibe a los fieles que buscan dejar de serlo. La mayoría no pregunta, simplemente completa el formulario, entrega fotocopia de su DNI y se va, sintiéndose ex católico. Una chica se acerca y le pregunta por qué, entre otras cuestiones, pretenden sacar la simbología católica de los espacios públicos, como el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso.

"Fue entronizada a fines de los '90. Y muestra el privilegio de una institución sobre otras que no pueden estar ahí. Y da un mensaje. ¿Qué clase de sexualidad se quiere con una virgen madre y sumisa? No puede haber ciudadanos de segunda", explica Lozada, de 44 años.

CAEL nació en 2010 para contrarrestar un proyecto de libertad religiosa presentada por la ex diputada Cinthya Hotton. "Para nosotros esto es un acto político. Les pedimos que dejen de reclutar fieles a la edad de un año. Una persona tiene que poder decidir. Y no hablen más en nuestro nombre. Es un acto simbólico que ayuda a tomar conciencia", explica Lozada.

Según esta Coalición, el Estado aporta 20 mil millones de pesos anuales (sin contar exenciones impositivas) a la Iglesia Católica, en proporción a sus fieles bautizados.

Para obtener más información sobre cómo "apostatar", podes ingresar al sitio: https://www.apostasia.com.ar/.

 

Fuente: Infobae, Apostasía Colectiva. 

 

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