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Este viernes a la mañana, se leyeron las sentencias para María del Rosario Frank y Antonio Foschiatti, en el marco de la causa por “Homicidio culposo agravado por la condición antirreglamentaria de vehículo automotor” del empresario Jorge Cura.

En este sentido, el fiscal N°15, Martín Bogado, detalló a Diario TAG que las condenas fueron de “tres años de prisión en suspenso para Foschiatti (camioneta) y tiene que cumplir como pauta de conducta 100 horas comunitarias. A Frank (auto), dos años de prisión en suspenso y también 80 horas comunitarias”. En tanto que ambos condenados no pueden “ausentarse del domicilio, no ingerir bebidas alcohólicas ni drogas y hacer un curso de capacitación vial”.

“Estas condenas estaban dentro de los parámetros que pedimos nosotros, eran las penas que pedimos nosotros”, indicó sobre los conductores de los dos vehículos que chocaron a Jorge Cura.

Además, el fiscal explicó que en suspenso significa que “no va preso efectivamente y queda supeditado el cumplimiento de la pena a que cumpla con estas pautas de conducta. Si ellos cumplen con las pautas de conducta, la pena no se hace efectiva pero si incumplen tienen que cumplir los dos y tres años de prisión”.

“Lo novedoso de esta sentencia es que no hay muchas en las que se declare culpables a los dos que conducían los dos autos diferentes. Generalmente sale responsable uno y no los dos juntos. Acá hay un análisis que concluye que los dos son responsables”, finalizó Bogado.

 

El accidente

Jorge Cura se encontraba en la vereda de una heladería, ubicada en la esquina de la avenida Ávalos y Santa Fe, el pasado 23 de diciembre de 2016, cuando un auto Volkswagen Gol Trend y una camioneta Renault Duster chocaron y atropellaron al empresario.

Este accidente provocó que Cura sufriera múltiples fracturas en un brazo, en las costillas y en la cadera, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Después de una primera operación en la que no pudieron concluir todas las intervenciones que necesitaba para no correr riesgo por la anestesia, le realizaron una segunda operación de la que no se pudo recuperar.

Para esta segunda intervención, el empresario se encontraba internado en terapia intensiva en un sanatorio de Buenos Aires. Estaba con respiración asistida, presentaba problemas en los pulmones y riñones y tuvo un infarto el domingo 1 de febrero de 2017 del que fue salvado por los médicos, pero quedó en un estado delicado.

Al día siguiente, el lunes 2 de febrero a la siesta, el empresario volvió a sufrir un ataque que no soportó y finalmente falleció.

Producto del choque, el dueño de la heladería que funcionaba en esa esquina, Mariano Paganucci, también fue atropellado y estuvo internado con varias lesiones leves.

 

 

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