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El juez federal Claudio Bonadio trabaja en los primeros procesamientos de la causa de los cuadernos bajo el mismo delito: "asociación ilícita". La expresidenta Cristina Kirchner, como jefa de la banda; algunos de sus exfuncionarios como organizadores, y los demás, como miembros

Según indicó La Nación, Cristina con prisión preventiva porque los fueros impiden detenerla, aunque el juez prepara un nuevo pedido de desafuero al Senado.

Sobre el dinero, los investigadores tienen una hipótesis que en una próxima etapa buscarán demostrar: buena parte viajó al sur y se quedó allí. No están pensando en bóvedas secretas. Creen que está a la vista. Que son los más de US$250 millones que la Justicia ya le detectó y embargó al empresarioLázaro Báez.

Báez dice tener justificada la adquisición de todos sus bienes con las ganancias de sus compañías. Hasta ahora, no aparece en la causa de los cuadernos y la Justicia nunca acreditó su condición de testaferro de Cristina Kirchner. Sí que fueron presuntos socios en el delito porque ella y Néstor Kirchner habrían favorecido a Báez con contratos exorbitantes de obra pública en perjuicio del Estado (caso Vialidad). También, que parte de ese dinero volvió a la familia Kirchner a través del alquiler de habitaciones de hotel y otros negocios inmobiliarios (casos Los Sauces y Hotesur ).

En el caso Vialidad, el juez Julián Ercolini sostuvo que Austral Construcciones, empresa principal de Báez, fue creada para los contratos que le dio Kirchner y que la fortuna del empresario solo se explica gracias a estos negocios ilícitos.

 

La hipótesis de Báez como posible testaferro es compartida por el juzgado y la fiscalía de la causa de los cuadernos. La semana pasada, la fiscalía le pidió el detalle de todo lo encontrado en el sur al juez federal Sebastián Casanello , que fue quien detuvo al empresario y trabó estos embargos contra Báez en el caso conocido como "la ruta del dinero K". Se trata de una hipótesis que es vista con buenos ojos por la Cámara Federal, con Martín Irurzun a la cabeza, que varias veces le solicitó a Casanello que evaluara indagar a Cristina Kirchner. Pero Casanello sostuvo que en su causa no había una "conducta" concreta adjudicable a la expresidenta para tenerla como parte de la estructura de lavado de Báez. Básicamente porque quien aparecía detrás de los movimientos del dinero era siempre Báez y porque los beneficiarios finales no eran otros que él, sus empresas y su familia.

Casanello advirtió incluso que Leonardo Fariña , cuando declaró como arrepentido, dijo que los negocios los había hecho Báez con Néstor Kirchner, al parecer a espaldas de Cristina. Según Fariña, cuando Néstor murió ella "no estaba al tanto de todo lo que Báez tenía" y que había hecho "con su amigo". Fariña declaró que desde esa muerte fue notorio "cómo disminuyó la adjudicación de la obra pública al grupo Austral".

En la causa de lavado consta que Báez redactó un testamento en favor de sus hijos. Ese documento además incluía una cláusula que blindaba su patrimonio: impedía a sus herederos disponer de los bienes durante 30 años. Para la Oficina Anticorrupción, eso probaría que era un testaferro.

Lo embargado a Báez es una fortuna de 2.734.711.500 pesos y 186.661.735 dólares, ya identificada, tasada y embargada. Incluye los bienes que el fiscal Guillermo Marijuan fue a buscar al sur, más los que identificaron el juzgado y la Dirección de Recupero de Activos de la Procuración. Son 344 inmuebles, 1399 rodados (desde autos de lujo hasta maquinaria pesada) y dos aviones. Excede el dinero que Casanello dio por probado que lavaron Báez y su círculo. Casanello los procesó por un lavado de 60 millones de dólares, pero a los efectos de una multa futura -que podría ser de hasta diez veces lo lavado- fue que identificó y embargó todo lo demás.

En la causa de los cuadernos, son pocos los datos concretos que tienen hoy de la ruta del dinero de las coimas, informaron fuentes de la causa. Salvo un empresario que confesó que pagó sobornos "en blanco" (y hasta datos sobre los cheques), el resto del dinero era "físico", según las declaraciones. Tampoco el financista Ernesto Clarens dio detalles de haber girado millones de los Kirchner y sus presuntos cómplices al exterior. Los investigadores creen que sabe mucho más de lo que se mostró dispuesto a aportar como "arrepentido".

 

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