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Carlos Regazzoni es el flamante director ejecutivo del PAMI. El médico que designó Mauricio Macri para administrar el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados nunca imaginó un escenario semejante. La corrupción atraviesa toda la obra social, la más importante de América latina, con más de cinco millones de afiliados.

Preocupado, Regazzoni habló sobre el estado en que encontró el PAMI con el Presidente, quien le dio luz verde para avanzar. Dentro de las primeras decisiones que tomó como interventor en el organismo incluyó la de denunciar a su antecesor, Luciano Di Cesare, por "defraudación contra la administración pública".

 

"Hay mucha corrupción en el PAMI. Nos encontramos con artilugios para sortear los mecanismos de control", reconoció Regazzoni.

Entre los principales focos que Regazzoni investiga por estas horas está la connivencia entre algunos centros de salud y las ex autoridades de la entidad. Sobreprecios en la compra de medicamentos e irregularidades en las cápitas -así se llama a la derivación e internación de los afiliados- con los centros de salud.

 

Con unos 15.000 trabajadores -entre contratados y planta permanente-, Regazzoni tiene a su cargo una de las cajas más importantes del país. De $ 6.797.400.000 en 2007, pasará a administrar unos $ 82.000.000.000 el próximo año. Esto representa, detrás del gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, el quinto presupuesto más abultado de la Argentina.

Pese a los abultados recursos, Di Cesare dejó deudas millonarias con proveedores, en su mayoría instituciones públicas. "Tenemos un problema importante de financiamiento", admitió el médico, quien aseguró que en los primeros seis meses de su gestión trabajará para recuperar económicamente al PAMI.

 

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