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Una gran deuda de las gestiones municipales hasta el presente es la falta de supresión de barreras físicas en los ámbitos urbanos, arquitectónicos y del transporte en nuestra ciudad.

Una muestra más de que las leyes no solo hay que crearlas sino también cumplirlas, la Ley Nº 22.431 de Accesibilidad de personas con movilidad reducida, promulgada el 8 de abril de 1.994, establece los alcances de estos derechos y hasta están descriptos los aspectos técnicos y de construcción con que deben aplicarse en cada caso en particular, sus formas, normas y estándares.

En Resistencia el micro centro contiene 97 manzanas por lo cual necesitaría la construcción de 388 rampas de acceso para discapacitados. En el macro centro hay 253 manzanas, tomando en cuenta las plazas y hacen falta 1.012 rampas.

Sin embargo, el único antecedente de construcción en cantidades importantes se realizó en el año 2011 merced al trabajo realizado por la empresa SAMEEP, que sin tener obligación o incumbencia en esta área encaró un intento por salvar este flagrante incumplimiento por parte de la municipalidad capitalina.

Desde esa empresa aseguran que se construyeron más de 800 rampas, de ser así no fueron todas realizadas en el micro o macrocentro, de otra manera habría un 80 % de rampas en estos sectores y no es así.

Cabe destacar que la mencionada Ley establece que “el ancho libre de una rampa se medirá entre zócalos y tendrá un ancho mínimo de 1,10 m y máximo de 1,30 m; para anchos mayores se deberán colocar pasamanos intermedios, separados entre sí a una distancia mínima de 1,10 m y máxima de 1,30 m, en caso que se presente doble circulación simultánea”, en otras características de construcción.

Sería muy bueno que la próxima gestión municipal de Resistencia se ocupe de esta demanda insatisfecha.

 

 

 

 

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