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El GESEVI (Gabinete de Educación y Seguridad Vial) compartió en una carta a los medios de prensa consideraciones y datos sobre los menores en accidentes de tránsito. Aquí, el texto:

Los niños no son los culpables, los niños son las víctimas de la inconsciencia de los mayores. 

No es una epidemia pero si un problema bastante frecuente con los niños y los siniestros viales. En las emergencias, las terapias intensivas, en las salas de internación, sobre todo, en los hospitales públicos, cada vez vemos más niños lesionados por siniestros en moto. Es un "problema de salud emergente" del que todavía no se tiene conciencia. Una escena cotidiana es ver a familias completas a bordo de una moto, muchas veces sin casco, circulando sin precaución entre un tránsito que se ha vuelto feroz.

Las normas son continuamente transgredidas por los motociclistas y es habitual observar en las calles  que un adulto traslada en moto a dos o más menores. Es un medio muy empleado para llevar los niños a la escuela, y ante las advertencias de las infracciones, hay un sinnúmero de argumentos quizás válidos pero no aceptados cuando se lo ve desde la seguridad. A veces, viajan la pareja y dos o tres hijos. En otras ocasiones, se ven adolescentes montados de a tres en el motovehículo.

LA MUERTE ESTA PRESENTE

No se trata de  simples transgresiones a las normas de tránsito, sino de la puesta en riesgo no solo de la vida del que conduce sino también la de los otros por parte de los conductores. "La mitad de los niños de hasta 14 años que se accidentan en motos mueren. Lamentablemente, los accidentes causan más decesos infantiles que enfermedades como la leucemia, las diarreas estivales, o el maltrato o abuso familiar",  manifiestan los expertos de la salud infantil.

El diagnóstico de lesiones sorprende, según los centros de referencia asistenciales que elaboran estadísticas, cuando indican que nueve (9) de cada 10 pacientes sufrieron politraumatismos. El de brazos y piernas fue el más frecuente (65%), seguido por los de tórax (60%) y de cara (54%).

Los accidentes de tránsito por motos son la causa más frecuente por la que los niños y adolescentes sufren las últimas heridas. La presencia de dos o más lesiones aumenta el riesgo de secuelas y de muerte. Además, cuatro de cada 10 pacientes estuvieron en coma.

Esta problemática ya excede los límites de los controles de los organismos correspondientes y se convierte en un problema de salud. Porque  lo sufre todo el sistema de salud pública, su estructura, su planificación y su logística, además de afectar a la familia del  paciente que no puede trabajar y muchas veces nunca más, como casos de jóvenes que ha quedado cuadripléjicos o en estado vegetativo con apenas 17 u 18 años, en algunos casos con carencias económicas de todo su entorno familiar.

Como sociedad y como padres no tomamos conciencia de que el momento en que nuestros hijos, niños y adolescentes corren más riesgo es cuando salen a la calle: como peatones o cuando los subimos a una moto, un auto o una bicicleta.

QUE DICEN LOS FABRICANTES DE MOTOS

 

Según las especificaciones técnicas establecidas por las fábricas, una moto de entre 150 y 250 centímetros cúbicos de cilindrada no debe transportar más de 150 kilos, lo que equivale a dos personas delgadas. Los vehículos de 110 cc no deben llevar más de 120 kilos, y la carga de las de 80 y 70 cc (consideradas ciclomotores) no debe superar los 90 kilos. En este caso no hay capacidad para un acompañante, mucho menos ser el transporte de un grupo familiar de cuatro.

Una moto que excede el peso permitido por el fabricante, es muy difícil de maniobrar y, por lo tanto, es susceptible de protagonizar un accidente de tránsito, conjugandose condiciones básicas, como maniobrabilidad, estabilidad  Y frenado. La Ley Nacional de Tránsito, establece que el número de ocupantes de cualquier vehículo, incluidas las motos, debe guardar relación con la capacidad para la que fue construido.

¿HAY ALGUNA ESTRATEGIA?

"Las estrategias aparecen si las buscamos"... Para revertir esta situación, una de las posibilidades es contar con un buen sistema de transporte público de pasajeros: más económico, con mejores frecuencias y más recorridos que unan todos los barrios de la ciudad. Si una persona tiene que caminar ocho o diez cuadras (y muchas veces de tierra) con dos o tres chicos para tomarse un colectivo, esperar media hora, a la intemperie, con lluvia, calor o frío y expuesto a que lo asalten  y además pagar un precio elevado del boleto, es lógico que le convenga gastar ese dinero en nafta para la moto.

El uso y las malas costumbres  hace  que se convierta en  válido lo prohibido,  y ya es una regla que los chicos vayan a la escuela en moto. Y es aquí la discusión importante del tema, que en la mesa del debate este la propuesta de subsidiar el boleto de colectivo para todos los escolares.

El problema es complejo. Requiere, primeramente, el aporte del Estado, principal damnificado después de la víctima y su familia, por las vidas y los años productivos que se pierden, por los costos hospitalarios y, en los casos con secuelas, porque la seguridad social necesita recibir aportes extras del Tesoro público. Este problema es aún más grave porque por cada niño muerto en accidentes quedan tres con vida, pero con discapacidades graves, lesiones de columna, debilidad mental y otras minusvalías que implican alto costo y malogran los proyectos de una vida plena, esto no podemos tratarlo como una cuestión más, es un debate para la toma de conciencia y acciones puntuales en resguardo de una generación infanto/juvenil en constante riesgo.

 
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