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Por Cecilia Gonzalez.

 

En los últimos años, los siniestros viales en la provincia fueron tomando cada vez más lugar en la vida cotidiana al punto de que ocurre al menos uno por día y algunos de ellos dejan saldos negativos con lesiones permanentes y hasta víctimas fatales.

En contacto con Diario TAG, el subsecretario de Seguridad Vial de Chaco, Marcelo Domecq, la se toma de enero a enero y que “provisoriamente, las más cercanas son de 2017 que publicó la Agencia Nacional de Seguridad Vial en su página y son las estadísticas oficiales de Chaco. Esas son las consolidadas aunque provisorias todavía porque falta el cierre definitivo en diciembre pero ya no variaría mucho”.

Las estadísticas tienen un efecto que no es número nada más, sino que son varios elementos para que puedan servir a las políticas públicas, de lo contrario son sólo números de personas fallecidas que no afectan ni benefician en nada a nadie”, aclaró.

En este sentido, Domecq explicó que “los factores son muchísimos. En primer lugar se recaudan en las 89 comisarías de la provincia. Recolectamos datos de horarios, edades, sexos, tipo de siniestro, con lesiones o sin lesiones, zona urbana o zona rural, qué vehículo contra qué”.

“En los casos en los que la víctima va al hospital con un traumatismo grave, se hace un seguimiento de 30 días para saber si esa persona falleció o se pudo salvar. Esto es de acuerdo a lineamientos que tiene la Organización Mundial de la Salud que hace un cálculo posterior a la fecha del siniestro”, detalló.

“Por todo esto, cuando se habla de estadísticas no queremos que se hable como un número seco porque la gente no lo entiende porque no lo miden en relación a qué ni cuándo ni dónde. Aparte, si digo los números de Chaco y los de Santa Fe, Santa Fe tiene dos veces y media más de siniestros viales con fatales. Pero la tasa de mortalidad en Santa Fe termina siendo igual o más baja que la de Chaco porque se toma en relación a la población, en relación al parque automotor, hay una tasa de mortalidad, una tasa de fatalidad, entonces se entra a abrir un mundo en el que la gente opina y muchas veces lastiman las opiniones porque son sin fundamento”, señaló el subsecretario.

 

Los números

En Chaco, tuvimos 183 fatales en el 2017, teniendo en cuenta el 1.200.000 de habitantes y el parque automotor de 650.000 vehículos registrados. El dato es brindado por el INDEC y por la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad del Automotor”, detalló Domecq y precisó que “el número es por choques, caídas simples, colisiones. En los caminos vecinales hubo varios que se cayeron por agarrar un pozo. No todos son choques, muchos siniestros son caídas solos y se mueren solos”.

Además, el subsecretario señaló que “en la página de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en el Observatorio, están todos estos datos con la tasa de mortalidad que se toma en relación a la población y estamos en un 15,3%, y la tasa de fatalidad que se da en relación al parque automotor y estamos en un 2,3%”.

“La estadística de muertes es algo positivo, teniendo en cuenta la circunstancia que muchas veces la gente no conoce. Es un trabajo enorme y nos duele cuando se mal utiliza la información, en el sentido de que no se tiene en cuenta todo el trabajo que se está realizando y la posición de Chaco en Argentina. Por eso las estadísticas muchas veces son difíciles de hablarlas”, expresó.

 

La posición de Chaco en Argentina

En el NEA somos la provincia que menos tasa tiene de mortalidad, son cuestiones en la que la tasa es lo que importa porque es lo que se mide en relación a la población, tanto de mortalidad como de fatalidad en relación al parque automotor”, precisó Domecq.

“Hay que tomarlo en un contexto global, nacional y provincial. En el contexto nacional, Chaco está en la mitad de la tabla, está décima entre las que menos siniestros, menos tasa de fatalidad y menos tasa de mortalidad tienen. En el NEA somos los mejores, inclusive en el NOA. Recién hacia el sur vamos teniendo una disminución”, agregó.

 

Para Domecq, el problema es la moto

Al respecto de los accidentes fatales, Domecq hizo hincapié en las motos debido a que “la muerte en Argentina anda en dos ruedas”. “Hay una sociedad como la de Tierra del Fuego en la que no hay motos. En el país y en el mundo, la mayoría de las personas que se mueren andan en moto”, expresó.

Sobre las medidas de seguridad que presentan las motos, indicó que “no hay una política nacional ni mundial que ataque a los fabricantes. La moto tiene una adherencia de menos de un centímetro cuando se va a 40 o 50 kilómetros por hora. Entonces obviamente que esa moto acelera a 60 o a 80 kilómetros por hora, hablando de una de 110 cc., y la moto no frena, es imposible que frene. Es un caño con dos ruedas y un motor potente. No tiene una medida de seguridad. Tiene frenos pero no frena. Aunque se tenga casco y ropa adecuada, si la moto no frena, se lleva puesto un camión”.

“En cambio, el auto tiene ABS, tiene airbag, tiene una estructura metálica resistente, tiene un paragolpe y debajo tiene un hierro que tiene una flexibilidad importantísima, por ejemplo los Toyota, que es una barra anti impacto, la barra flexiona y luego quiebra y con eso disminuye el impacto. Y la moto no tiene nada”, señaló.

Y continuó: “La falta de seguridad en la construcción de la motocicleta, sumado a la imprudencia, a la impericia del motociclista, al no llevar casco, al circular a exceso de velocidad, al no controlar sus luces ni sus espejos, al no verificar el estado de su moto, amortiguación y demás, obviamente hacen un combo mortal y hoy por hoy la motocicleta es el elemento de transporte que más vidas se lleva en el mundo”.

Sobre los controles a los motociclistas sobre estas cuestiones, el subsecretario manifestó que “nosotros solamente podemos controlar el uso del casco, los espejos y las luces. En cuanto a la fabricación de las motos, son los Gobiernos nacionales quienes deben poner límites o quienes deben fijar cuáles son las medidas de seguridad para que ese vehículo no represente un riesgo permanente en las calles”.

“Yo apunto a las medidas de seguridad que debería tener una moto que obviamente encarecerían el valor de ese vehículo un 100%. Si una moto hoy cuesta $25.000, agregándole equipamiento de seguridad no costaría menos de $50.000, con lo que sería un vehículo menos vendido”, opinó.

E insistió en que “la motocicleta es lo más peligroso que hay. Eso es lo que nos complicó el trabajo en los últimos años. En Chaco hay un parque automotor de 350.000 motos registradas. De 650.000 vehículos, hay más motos que autos. Tenemos una población de 1.200.000 para redondear, o sea que tenemos un vehículo registrado cada dos personas. Aparte si hablamos de los que no están registrados que también hay una gran cantidad, tenemos un parque automotor muy grande”.

Otro punto a tener en cuenta en relación a las motos es la facilidad que ofrecen los comercios para comprar una. Al respecto, el subsecretario precisó que “la venta de motos no debería ser el problema. Se le puede vender una moto al que tiene la plata. El problema tiene que ver con que luego las personas en algunos lugares se le da la licencia a cualquiera, ya no en Resistencia, ya no en Fontana ni en varios municipios donde se toma con responsabilidad la emisión de la licencia. La moto la puede comprar cualquiera pero no la puede manejar cualquiera. Ahí es donde hay que ajustar”.

Además, contó que “el Gobierno está haciendo junto con el financiamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial una pista de manejo en el autódromo que va a servir para las evaluaciones de idoneidad conductiva que debe aprobar un motociclista para salir a la calle con una moto”.

 

Desde qué edad se debe conducir en Chaco

La ley estable que a los 16 años se puede manejar un ciclomotor que son de 50 cc. y a partir de los 18 años se le puede dar la licencia para conducir una moto de hasta 150 cc. Muchas veces los padres ocupan un rol fundamental en esto porque son quienes autorizan a sus hijos a circular en motos tuneadas con escapes libres, con motores potenciados, sin casco, sin luces, sin espejo, con la moto totalmente desarmada”, sentenció.

“El Estado tiene presencia fuerte en rutas, caminos, en los distintos municipios y demás. Pero si el papá permite que el hijo salga de la casa con una moto potenciada, sin tener casco y sin luces, estamos hablando de una responsabilidad compartida. El papá tiene que asumir el rol que le toca y saber decirle que no a su hijo porque no está en juego si usa una remera blanca o una negra, está en juego si vive o muere. Entonces cuando se trata de la vida de nuestros hijos deberíamos tomar la responsabilidad que nos toca como padres”, señaló Domecq.

En cuanto a los autos, “a partir de los 18 años se puede obtener la licencia para conducir, aprobando un examen teórico, uno práctico y los exámenes médicos. Esto se hace en los municipios de Resistencia y de Fontana por ahora, próximamente en el municipio de Machagai. Además, cada municipio que va a otorgar la licencia tiene la obligación legal de hacer estos controles. Es responsabilidad de cada área, hay gente que es más responsable que otra. En todos los municipios de la provincia hay integrantes que tienen un compromiso más fuerte que otro. Y esto es lo que inclina la balanza porque hay gente que da la licencia sin tener en cuenta todos estos requisitos”.

 

El transporte público

Por otro lado, se refirió al rol que ocupan los transportes públicos al momento de hablar de seguridad vial. “Hay que reconocer otro problema que es la deficiencia en el transporte público de pasajeros que muchas veces no está a la altura de las circunstancias, hablando a nivel mundial”.

“Hay países que tienen excelentes transportes y varias alternativas y hay países como por ejemplo en Latinoamérica en general que no tienen calidad en el transporte de pasajeros”, sentenció.

 

La bicicleta

Domecq también realizó una comparación entre el uso de las bicicletas y de las motos. “La bicicleta tiene menos problemas que la moto. La velocidad es un elemento que en la moto juega y que en la bicicleta no”, expresó.

Los siniestros que ocurrieron con ciclistas fueron generalmente en ruta y porque andaban sin luces. Al detectar eso, implementamos un programa que se llama ‘Iluminate’ en el que proporcionamos un chaleco reflectivo para que circulen en las rutas y un ojo de gato, en algunos casos se les pide que se retiren, que vayan por la banquina y les buscamos un lugar seguro para que puedan transitar y no se los lleven de noche sobre todo”, explicó.

Y contó que “para eso tenemos las patrullas viales en funcionamiento. Nunca se puede medir cuántos siniestros evitamos pero fueron muchísimos, gracias al trabajo de las patrullas viales que incorporó el Gobierno en el 2017. Ahora en el 2018 se volvió a incrementar el número de patrullas viales que hoy están recorriendo rutas y caminos en la provincia”.

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