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Entre los días 28 y 29 de octubre, tres jóvenes de 13 y 14 años se fueron del hogar "Sueños de Luz" de Barranqueras, las denuncias fueron realizadas en la comisaría Tercera de la ciudad.

Según fuentes policiales consultadas por Diario TAG, ninguna de las tres apareció, aunque estarían indentificados los lugares donde se encuentran escondidas.

Julieta Tayara, subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, contó a este medio que estos hogares que dependen del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, funcionan como refugios para niñas y adolescentes que por alguna razón no pueden permanecer con sus progenitores o tutores.

También relató que “las adolescente y niñas que se encuentran en el Hogar Sueño de Luz están en una situación de vulnerabilidad”. Las menores se encuentran con medidas excepcionales de la Subsecretaría, son medidas que van de 90 a 160 días, y son controladas por el Poder Judicial. 

Se supone que en este plazo, se soluciona el problema que las llevó a ser alojadas en este hogar. Sin embargo, en ocasiones la situación de vulnerabilidad persiste, no aparecen familiares directos que las puedan alojar y brindar un espacio seguro. Por lo que, suelen ser declaradas en situación de adoptabilidad por la Justicia. El problema son pocos los que se animan a adoptar a niñas mayores a 12 años.

Ahí es donde se profundiza el sentimiento de abandono de estas niñas que, no tienen una familia que las acoja. Están solas, amparadas por el Estado solo hasta los 18 años. 

Fugas

La subsecretaria, explicó que dentro del contexto en el que viven en el Hogar, “no se le permite ir a bailar, dormir en la casa de una amiga o hacer cosas que un adolescente de esa edad hace”; por lo que suelen darse este tipo de situaciones en las que las chicas vuelven a la casa de donde se las sacó”.

“Los encargados del Hogar siguen un protocolo, cuando desaparece una menor, se espera una hora y luego se hace la denuncia para establecer el paradero junto con la división de Trata de Personas. Cuando se las localiza y regresan al Hogar, se les hace un seguimiento, porque nuestro objetivo no es que se queden ahí en los hogares alojadas, sino que vuelvan a sus familias, el tema es que muchas veces no pueden volver o las familias mismas no las quieren recibir”, expuso.

 "No hay familias que las quieran adoptar porque ya son chicas grandes"

Por otra parte, Tayara relató algunas de las adolescentes “están hace mucho tiempo alojadas”, porque tienen una discapacidad, un problema de comunicación, porque tienen determinadas características que, a pesar de que están en situación de adoptabilidad, no hay familias que las quieran adoptar porque ya son chicas grandes.

“Muchas son víctimas o victimarias de una situación, son niñas que sufrieron abusos, violencia familiar, o que cometieron alguna tentativa o delito menor, se escapan de sus casas. Esta situación hace que sean retiradas de su hogar, o bien, que sus propias familias la pongan a disposición de la Justicia o Desarrollo Social porque ‘ya no las pueden controlar’", explicó. “Si se escapa de su casa, se van a escapar de estos hogares porque son espacios abiertos. Es una situación que lleva mucho tiempo de trabajo, contención, acompañamiento”, agregó.

“La conducta de ellas es repetitiva, si uno compara las noticias que pueden aparecer cada mes, notas que son los mismos nombres de las mismas chicas. Nosotros tenemos 200 niños y adolescentes institucionalizados, llegamos a tener 3 o 4 casos con los que sucede este tipo de situaciones”, relató Tayara.

La mirada judicial

Por otra parte, Marianela Motter, de la Asesoría del Menor N°3 de Resistencia habló de los contextos difíciles en los que crecen estas adolescentes.

“Hay que entender que muchas de estas chicas están con alguna medida de protección, son casos donde hay un alto grado de consumo problemático, entran en depresión. Las familias ya no saben qué hacer con ellas. Tal vez no es un ideal el Hogar, pero vienen de contextos difíciles y sobre todo de mucho riesgo. Son niñas que fueron víctimas de abuso entonces se dicta como medida que sean alojadas en el Hogar hasta que se encuentre alguna familia ampliada, son los casos en los que intervengo”, contó. 

También admitió que a pesar de que desde Desarrollo Social hacen un seguimiento del proceso de estas jóvenes, “muchas de ellas tienen otros hábitos, no están escolarizadas y logran cortar el vínculo violento con sus hogares y con sus familiares, algunas naturalizan tanto la explotación sexual por parte de la madre que quieren volver a su lugar de origen, por ejemplo”, especificó.

"Son niñas que vienen de contextos difíciles y sobre todo de mucho riesgo"

También apuntó contra las familias que muchas veces “utilizan mecanismos de persuasión para que vuelvan a sus hogares y levante la denuncia contra el padrastro o familiar”.

“Esto no quita que no haya situaciones para revisar dentro del Hogar, desconozco si tienen la cantidad de personal adecuado, hay personal becado, poco profesional, habría que ver caso por caso”, concluyó. 

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