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Luego de casi tres años de permanecer con sus instalaciones clausuradas a raíz de trabajos de refacción y restauración edilicia, este jueves la Casa de la Memoria comenzará a abrir sus puertas a la comunidad de modo definitivo, cuando ya resta muy poco para la culminación de la obras.

Será desde las 19:00 con la proyección de “Campo de Batalla, Cuerpo de Mujer”, película que registra la investigación académica sobre género y dictadura militar realizada por Lizel Tornay y Victoria Álvarez. El documental hace foco en una de las modalidades de represión más silenciadas de la última dictadura militar Argentina (1976 – 1983): la violación a detenidas políticas en.

La proyección se organiza en el marco de las actividades de conmemoración del 42 aniversario del golpe de Estado cívico militar, el próximo sábado 24 de marzo, junto con la Secretaría de Cultura y Desarrollo Social del Municipio de Resistencia.

A través de testimonios de mujeres que vivieron el secuestro, la prisión en centros clandestinos de detención y el encarcelamiento bajo la modalidad de presas políticas; el film desnuda las significaciones sociales sobre el cuerpo de la mujer y el papel que juega en contextos de represión estatal.

La cuestión toma especial relevancia para el Chaco y el juzgamiento a represores imputados en Caballero II por crímenes de lesa humanidad justamente en el centro clandestino de detención que funcionara en la ex Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco, actual sede de la Casa por la Memoria. En ese sentido, en Caballero II se juzga, de modo inédito, el delito de violación como crimen de lesa específico, esto es, de carácter autónomo, separado de las torturas

CABALLERO II

En los debates en el juicio los y las sobrevivientes relataron que la gran mayoría de las detenidas fueron sometidas sistemáticamente a vejámenes de índole sexual “sin límites de ningún tipo y fuera de los patrones de lo que uno entiende como comportamiento humano” tal y como manifestó una ex detenida. Asimismo, la abogada Susana Chiarotti y María Cristina Zurutuza, fueron convocadas a los debates y desarrollaron la especificidad de los crímenes de índole sexual en el marco del terrorismo de Estado.

Según declararon, la violencia sexual arrasa de un modo profundo las subjetividades, dejando un marca permanente, que sólo puede ser reparada en parte, por la Justicia; y por otro, se trata de los únicos delitos en lo que la vergüenza recae sobre la víctima, antes que sobre el propio victimario, y de ahí la dificultad en su denuncia y juzgamiento. “Se entiende por violencia sexual todo acto de naturaleza sexual sobre el cuerpo de una persona sin su consentimiento, por cualquier método, se trata de una invasión física” señaló Zurutuza, licenciada en Psicología de la UBA.

Según explicó, el término incluye la violación pero también la desnudez forzada, el manoseo, impedir la higiene a mujeres mientras estaban menstruando, y mutilaciones varias, como la esterilización forzada con picana en genitales. “Ahora no vas a poder tener más hijos” era una violencia muy común en estos hechos. Además reveló que “la violencia sexual a los hombres era para humillarlos y buscar su quebranto, en cambio cuando se cometía contra mujeres además tenía como objetivo “ponerlas en su lugar”, un doble castigo hacia las mujeres, por no haber obedecido el mandato patriarcal y meterse en la política y la militancia” sostuvo.

Chiarotti y Zurutuza, son autoras del libro “Grietas en el silencio”, sobre la temática de violencia sexual en el marco del genocidio perpetrado por la dictadura cívico militar, con un vasto trabajo con víctimas en varios procesos judiciales.

CAMPO DE BATALLA

La película “Campo de Batalla, cuerpo de mujer”, arroja una serie de reflexiones sobre las distinciones de género en las modalidades de la represión, sobre los silencios sociales, las significaciones morales de la mujer y su cuerpo, la memoria y las posibilidades de resistencia; las cuales amplían el conocimiento académico de éstos temas, pero además aporta a la búsqueda de justicia y memoria.

Los testimonios se acompañan con una recreación del contexto en que sucedieron los hechos. Por medio de imágenes de los diarios de la época, de fotografías de los centros clandestinos de detención y tortura, y de alocuciones del gobierno militar trasmitidos en los medios de comunicación, la construcción cinematográfica expone y denuncia la violación y el abuso sexual.

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