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Antonia en una de las marchas. Foto de Maia Alcire.
Antonia en una de las marchas. Foto de Maia Alcire.
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Por Pamela Soto (*)

La primera vez que hablé con Antonia su hija Maira de 17 años llevaba desaparecida cinco días. Nunca pensó que iban a transcurrir 22 meses de búsqueda y de espera. 

Desde siempre, tuvo claro que Maira no se fue sino que se la llevaron, que se la arrancaron de sus brazos y que, al desaparecerla, dejaron sin mamá a Brisa. 

Antonia Morán Leiva nació en 1970, llegó a Corzuela con su mamá y su padrastro en el 78, venían de Tucumán para cosechar en los campos. Ahora vive en Villa Ángela con sus cuatro hijos y sus tres nietos. Tiene una hija mayor, que es madre de tres niños, dos hijos varones, luego sigue Maira que tuvo a Brisa y una hija menor llamada Magalí. 

No puede trabajar, va y viene a Resistencia las veces que se lo piden y visita día de por medio la fiscalía de Villa Ángela para saber cómo avanza el expediente por la desaparición de Maira. Además, tiene a cargo a su nieta que cuida, mantiene y protege con su vida. 

Maira Iris Benítez debía cumplir 19 años el 1 de abril de este año, desapareció el 17 de diciembre de 2016 en Villa Ángela. Le gustaba el boxeo y lo practicaba. Usar tiempos verbales se torna difícil cuando la figura de una persona es la de “desaparecida”. Por eso es que Antonia nombra a Maira como la siente a veces en presente y a veces en pasado, por momentos habla con la certeza de que habrá reencuentro. 

Para Antonia, su vida como era se detuvo el día en que Maira no volvió a casa. Siempre se refiere al 17 de diciembre como "ese día" o "esa noche", y hace esfuerzos por acordarse de cada detalle de la última vez que vio a su hija. 

Antonia nombra a Maira como la siente a veces en presente y a veces en pasado.

“Esa noche cuando me desperté vi que mi hija más chica  - Magalí- había vuelto y estaba durmiendo con Brisa. Maira no. Me dijo que se había ido con Ema a dar unas vueltas. A la mañana salí al patio, que da con la casa de Emanuel, y él estaba lavando el camión con el que trabaja. Y Maira no volvía”, sigue. “El día que desapareció ella tenía una exhibición de boxeo, le gustaba mucho hacer eso. Había adelgazado para participar de las competencias”, dice, mientras mira a Brisa jugar con el gatito que adoptaron para que la pequeña no se sienta tan sola después de la desaparición de su mamá (**). 

A principios de 2018, tuvo la certeza de que Maira no iba a volver. Su abogado le explicó que todas las pruebas y los testimonios indicaban que los acusados - Rodrigo Silva, Catalino Silva, Gabriel Cáceres, Luis Coria, Ramón Coria y Belén Ledesma- la mataron e hiceron desaparecer el cuerpo. Con esa hipótesis el letrado logró cambiar la carátula del expediente judicial de "privación ilegítima de la libertad" a "homicidio simple". 

Aceptar que a Maira está muerta, no fue fácil para Antonia. "Me salvó la gente que me acompañó desde siempre, las madres que pasaron por lo mismo que yo y las mujeres que decidieron ayudarme", cuenta; y recuerda las largas charlas por teléfono o por Facebook con Griselda González, la mamá de Araceli Ramos, joven desaparida y encontrada muerta en 2013. 

"Yo quiero saber qué pasó con Maira, qué le hicieron, a dónde se la llevaron, quiero que me digan. Yo voy a sufrir, pero voy a descansar el día que me digan dónde está Maira", remarca siempre que puede. La verdad es que no descansa, los 17 de cada mes marcha por las calles de Resistencia: del mástil mayor a la sede del Superior Tribunal de Justicia, luego a la Legislatura y al final a Casa de Gobierno para exigir apoyo del Estado. En Sáenz Peña la concentración es en la Plaza San Martín y luego directo a las fiscalías. Pero en Villa Ángela ya no marcha porque siempre se sintió más acompañada por la gente de afuera. "En Resistencia me acompañó más que la gente de mi pueblo, acá en Villa Ángela la gente me dice: 'no nos queremos comprometer como es un pueblo tan chico, y hay mucha gente con poder manipulando a la gente. Muchas veces siento que la gente de Resistencia, las mujeres que marchan conmigo son mi familia", afirma. 

"Las mujeres que marchan conmigo son mi familia"

De Maira solo le queda Brisa, su nieta. "En su inocencia ella sabe que su mamá no está, siempre me dice: 'a mi mamá se la llevaron unos hombres' y yo no le oculto la verdad", reflexiona Antonia mientras prepara su bolso para marchar otra vez. Porque es 17 de octubre, se cumplieron 22 meses y el jueves hay que marchar de nuevo en Resistencia. 

 

 

(*) Periodista

(**) Fragmento de la nota: Chaco: ¿Dónde está Maira Benítez?, escrita por Yamila Gimenez y Pamela Soto para la agencia Paco Urondo. 

 

Fotos de Yamila Gimenez y Maia Alcire. 

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