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A dos meses de la llegada de Alma, la beba que conmocionó a los chaqueños tras ser abandonada en la Iglesia San Javier de Resistencia, sus nuevos papas brindaron una entrevista en la que contaron cómo recibieron la noticia de la adopción y el cambio que generó en sus vidas para siempre.

En la mañana del pasado 27 de junio comenzó la historia de la pequeña cuando un trabajador de la Parroquia la encontró debajo de un banco, y luego de ser atendida por personal de hospital Perrando y de confirmar que se encontraba en perfectas condiciones, la beba de apenas 7 días de vida fue acogida por el Hogar de Niños “La Arbolada”, en donde le brindaron amor y contención durante tres meses.

Luego de agotar todas las instancias para hallar a integrantes de su familia de origen, el Juzgado del Menor de Edad y la Familia Nº 6 tomó la decisión de darla en adopción para que tuviera una nueva vida en familia.

 

UNA NOTICIA INESPERADA

Los papas adoptivos, que optaron por reservar su identidad, relataron el momento en que la jueza los convocó a una audiencia para informarles sobre la adopción. “Fue el 17 de octubre que nos llama la jueza para citarnos a una audiencia que era al otro día y sabíamos que era por una adopción porque hace cinco años estamos inscriptos”, narra el padre.

“La noche anterior hablamos con nuestra hija sobre la audiencia con la jueza y que seguramente hay un hermanito que nos está esperando que no sabemos la edad ni el sexo”, manifiesta.

“Al día siguiente la llevamos a la escuela a nuestra hija y luego nos fuimos a la audiencia. Cuando llegamos al Juzgado, la jueza nos dice directamente: ´Hay una bebé de tres meses que los está esperando´ y nos miramos con mi esposa, automáticamente dijimos sí los dos”, recuerda el papá emocionado.

“Cuando la jueza nos dice sobre la adopción fue un sí que vino de adentro, sin pensar”, agrega la madre.

 

“UN GOLPE EMOCIONAL MUY GRANDE”

Luego, el matrimonio contó el momento en que la jueza les informa sobre la historia de la pequeña: “Nos muestra la carpeta de la beba y nos dice se llama María, tiene tres meses y es la nena que fue abandonada en la Iglesia San Javier”, cuenta el papá, quien resalta: “Fue un golpe emocional muy grande”.

Por su parte, la mamá asegura: “Ni hablar podía en ese momento, yo empecé a llorar sin parar. Le decía a la jueza si ella creía en Dios porque estas cosas son milagros”.

La magistrada los invita a ir al hogar de niños en donde residía Alma, nombre que fue puesto por el matrimonio de religión evangélica que estaba al cuidado de la pequeña desde el momento de su hallazgo. “En el hogar le pusieron Alma porque significa el comienzo de la vida”, aclara la mamá.

“Cuando la vimos a ella por primera vez fue mágico”, resalta el padre, quien al mismo tiempo expresa emocionado sobre el encuentro con su mamá adoptiva: “Fue un momento único porque fue tan fuerte la conexión que tuvieron madre e hija que no pudieron separarlas más”.

“La recibimos al mediodía y para antes de 6 de la tarde ya teníamos todo lo necesario para ella como ser el cochecito, ropas, pañales, de todo gracias a las donaciones de amigos y familiares”, indica el hombre.

En esta línea, agregan que su felicidad fue más completa al recordar que “cuando supimos la noticia de una bebé abandonada, nuestra hija nos preguntaba por qué no la adoptamos y le explicamos que esto no dependía de nosotros, que hay un Juzgado que determina el destino de esa bebé. Jamás imaginamos que seríamos los privilegiados papas adoptantes”.

 

UN GIRO EXTRAORDINARIO

Al ser consultado por el giro que dio en su vida la llegada de Alma, el padre sostiene: “Nosotros decimos que Alma fue engendrada para que fuera nuestra hija porque así Dios lo dispuso”.

“Esa mamá tuvo la visión de dejarla en la Iglesia y Dios seguramente dijo que este bebé tiene que estar acá porque tiene este destino”, afirma el hombre de la casa.

En tanto, la mamá asegura: “Todavía no tomamos la dimensión de todo esto, por eso estamos como muy resguardados, queremos disfrutar este momento porque nosotros ya lo vivimos con nuestra hija de corazón que tiene 9 años. Sentimos que siempre estuvo con nosotros y estamos bendecidos”.

“La adaptación a la nueva vida que tenemos es maravillosa porque ella (Alma) es una santa, mi trabajo independiente me deja tener más tiempo con ella  y mi esposa que trabaja con pacientes la lleva a su trabajo en donde le hacen fiesta cada vez que la ven”, asegura el papá.

 

“SUJETOS DE DERECHOS”

Asimismo, los papas destacaron el ágil proceso de adopción que fue llevado adelante por la jueza ya que tuvieron en cuenta  “la parte humanitaria que es necesario en estos casos en la concesión de la bebé y por dar importancia a darle una familia”.

En tanto explicaron sobre la situación legal de la pequeña: “Se cumplieron los pasos y los plazos que requiere la Ley hasta la sentencia de la adopción definitiva".

 

LA ADOPCIÓN, UNA CUESTIÓN DE FE

Por otro lado, la familia contó el caso de Milagros, su hija que también es adoptada. “Desde que nos conocimos dijimos de tener hijos propios y adoptados, esperamos un año y medio hasta que nos salió la adopción de nuestra hija mayor”, relata la madre.

“Milagros llegó un 30 de junio y nació el 20 de marzo, ese mismo día estábamos con mi esposo en la Virgen del Cerro en Salta pidiendo por un bebé, fue una bendición para nosotros”, señaló.

“No podemos dejar de contar este testimonio porque creemos hay que tener fe para que las cosas pasen e incentivamos a parejas que se animan a adoptar y aunque a veces tardar en llegar, llega”, destaca la mamá.

“La llegada de nuestras dos hijas es definitivamente obra de Dios con la intercesión de la Virgen María, no tenemos otra explicación”, finaliza.

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