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La Navidad no es lo mismo en Jerusalén, Belén y Nazaret que en el resto del mundo. Es que esos lugares son las ciudades más históricas del cristianismo, las tierras por donde estuvieron María y José, donde nació y murió Jesús, según la Biblia.

Por esto, Israel se transforma en uno de los puntos más visitados en Medio Oriente y, aunque recibe turistas durante todo el año, en la época navideña el caudal de visitantes es aún mayor. Nadie quiere perderse una Navidad histórica.

El lugar más visitado es Jerusalén, la Tierra Santa. Allí se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro, construida por el emperador Constantino, donde está el sepulcro de Jesús.

El lugar abre sus puertas desde las cuatro de la mañana hasta las siete de la tarde para los visitantes.

Además, continuando con la historia bíblica, cerca de ese lugar está la Mezquita de Al Aqsa o Monte del Templo, el lugar donde Abraham ofreció a su hijo Isaac en sacrificio. Ese lugar tiene un significado especial para los musulmanes: desde ahí Maoma subió al cielo, por lo que los de esa religión deben visitarlo sí o sí alguna vez en su vida.

Pero además, en Israel los fieles también visitan las estaciones del vía crucis por donde pasó Jesús, encontrándose con un espacio histórico a cada paso.

Cerca de ese lugar se encuentra Belén, la capital de la ocupada Cisjordania, en donde está la cueva en donde nació Jesús, siempre según la Biblia. Allí dos columnas de piedras rojas sostienen el altar en el que se representa la llegada de los pastores, mientras que debajo una estrella de plata marca el lugar justo donde nació Jesús.

De nuevo en Israel, está la histórica Nazaret, donde todo comenzó, ya que fue allí donde el arcángel San Gabriel le dijo a María que iba a concebir a Jesús. Además ahí creció el niño. Por esto, es uno de los lugares más elegidos por los fieles. Donde fue la casa de María y José se construyó la Iglesia de la Anunciación. Cuando llega Diciembre, la ciudad se llena de adornos, velas y ceremonias alusivas.

Estos últimos dos lugares, Belén y Nazaret, más allá de su alta carga histórica, vivirán una navidad atípica. Es que con el anuncio del presidente de Estados Unidos de proclamar Jerusalén como la capital israelí, siendo que Jerusalén está dividida entre Israel y la no reconocida Palestina, ambas ciudades decidieron bajar el nivel de festejos tras declararse en contra de la decisión.

En primer lugar Belén, que forma parte de Palestina, se expresó apagando sus luces de Navidad como forma de protesta, demostrando el importante significado que tiene la fecha para ese lugar, a donde el año pasado llegaron más de 120 mil turistas.

Aunque Nazaret está dentro de Israel, el jefe comunal es un árabe-israelí que también se  manifestó en contra de la declaración de Trump, por lo que decidió suspender los festejos de Navidad para este 2017.

“Nuestra identidad y fe no están en debate. La decisión de Trump se ha llevado la alegría de las festividades y por eso cancelamos las cancelaciones”, dijo el alcalde.

Aunque de todas maneras la iglesia católica confirmó que realizarán festejos, aclararon también que serán mucho más limitados.

Por lo tanto, este año se esperan menos turistas, sumado a que las protestas tras los dichos de Trump dejaron cuatro palestinos muertos por enfrentamientos con las fuerzas israelíes y no se descartan más reclamos.

Una Navidad diferente en un territorio histórico.

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