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El 16 de diciembre de 2016 por la tarde, Maira Benítez salió de su casa en la localidad de Villa Ángela con sus hermanitos más pequeños por parte de padre, su hija y un vecino al que llaman Ema. 
 
“Ellos fueron a pasear, volvieron a las 3 de la madrugada. Ema contó que Maira se había ido con Rodrigo Silvia y Noelia (pareja de Silva) a seguir paseando. Pasaron las horas y Maira no volvió.
 
 Todo el sábado – 17 de diciembre- estuvimos esperando que aparezca. A la tarde, apareció Rodrigo en casa, se lo notaba un poco nervioso, y dijo que había estado con Maira pero que la dejó en la esquina del CIC de Villa Ángela con un chico. Algo que después desmintió en sus declaraciones”, describe Antonia Leiva sobre el día en que su hija desapareció. 
 
Ese sábado 17, Antonia se acercó a la Policía y luego fue a la Fiscalía a denunciar la desaparición de Maira. “El Fiscal Sergio Ríos – el primero en atender la causa- no hizo nada, recién a los tres días comenzaron a buscarla. Eso quiere decir que Rodrigo estuvo tres días libre y tuvo tres días para esconder a Maira. Además, Noelia que también fue la última en verla a Maira nunca fue detenida ni la citaron y ella es importante porque es testigo”, denuncia Antonia.
 

BÚSQUEDA SIN FIN

La búsqueda de Maira tuvo muchos momentos claves. Realizaron rastrillajes en el campo del patrón de Silva, el ex juez Eduardo Costa, a quien Antonia apunta como sospechoso. Fueron hasta allí porque Silva iba a indicar dónde la tuvo escondida a Maira. Pero todo salió mal, y Rodrigo terminó internado luego de intentar suicidarse arrojándose al pozo de un aljibe. Más tarde, esa búsqueda se amplió a otros campos sin resultados positivos. 
 
En enero, el Gobernador de Chaco, Domingo Peppo, ofreció una recompensa de 500 mil pesos a todo a aquel que pudiera aportar datos sobre el paradero de Maira. Pero no hubo avances. Para febrero, los rastrillajes en el campo donde Silva trabajaba se hicieron cada vez más frecuentes y se sumó el aporte de equipos de la unidad de búsqueda del Ministerio de Seguridad de la Nación, quienes dispusieron de un georadar (búsqueda por tierra). También participó un grupo de especialistas de Santiago del Estero, que aun contando con perros adiestrados, tampoco lograron encontrar rastros de la joven.
 
En este contexto, el fiscal de la causa, Sergio Ríos decidió apartarse del caso. A causa de esto, el procurador General Jorge Canteros designó a las fiscales Giseña Oñuk y Silvana Rinaldis, quienes avanzaron tomando declaraciones a los imputados Silvia y Luis Coria hasta ese momento estaban detenidos. 
 
El martes 16 de mayo, Verónica González, abogada de la familia de Maira, solicitó que la Justicia de Punta Alta (Buenos Aires) libre un oficio para que la División K9 de canes, que hallaron el cuerpo de Araceli Fulles. Llegaron, la buscaron y se fueron, no encontraron a Maira pero si otros pistas.
 
Para ese momento, los implicados en la causa con la carátula “privación ilegítima de la libertad” eran Rodrigo Silva (autor), Catalino Silva, Gabriel Cáceres (coautores), mientras que Luis Coria y Belén Ledesma, permanecen en la mira de la Justicia por ser también los últimos en verla. 

Foto de Maia Alcire. 

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