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Solemos pensar que Navidad y Año Nuevo se festejan en familia, con varios platos diferentes de comida, esperando todos juntos la llegada de las 00 hs.
 
Pero pocas veces pensamos en esos que esperan las fiestas de fin de año trabajando, en compañía de sus compañeros o compañeras, o sin compañía.
 
Una de las profesiones a las que le toca vivir así al menos una fiesta de fin de año es la medicina.
 
¿Cómo viven una Navidad o Año Nuevo de guardia?
 
Una experimentada doctora del Hospital Pediátrico “Dr. Avelino Castelán” contó que en ese lugar “Navidad y Año nuevo son como los otros días feriados en el hospital. No hay mucha gente, ni pacientes ni personal”.
 
Una vez que están acostumbrados, quizás se hace más llevadero, pero ¿cómo es la primera vez? “La primera experiencia, cuando todavía estás haciendo la residencia, es rara, luego te acostumbras”, cuenta la doctora.
 
“Como experiencia personal, para mí fue diferente cuando me tocó hacer guardia en Buenos Aires. Eso fue duro, porque sabía que estaba lejos y no podía hacer nada. Si estás en tu lugar sabés que salís de tu turno y ves a tu familia”, señaló, y agregó que “Lo peor es cuando tenés hijos chicos. Cuándo como madre o padre se quiere presenciar el momento donde se entregan los regalos, o simplemente abrazar a tu hijo cuando llegó la navidad o Año Nuevo. De igual manera, todos ponen la mejor voluntad para tratar de pasar las fiestas lo mejor posible”.
 
 
 
Y esa voluntad se transforma en festejos entre compañeros que son familia. ¿Cómo festejan en el hospital? “El hospital prepara una comida para todos, médicos, enfermeros y demás personal que esté trabajando en ese horario” relata la doctora. Además, “quienes están de guardia también llevan lo que quieren comer para compartir”.
 
Y, aunque en el Pediátrico no se acostumbra, “en otros hospitales van algunos familiares para esperar a las 00:00”.
 

RECIBIR LAS FIESTAS TRABAJANDO

A pesar de que la mayoría de las veces a las 00 no hay pacientes, los doctores experimentados han vivido alguna Navidad o Año Nuevo atendiendo. “Me pasó que un chico llegó al hospital con una herida muy profunda a las 11:30 de la noche y lo atendimos. Cuando nos dimos cuenta junto con la doctora que me acompañaba, ya eran las 12:05. De todas formas, en ese momento no estás pendiente del reloj, como sí en tu casa”, expresa la pediatra.
 
De todas maneras, cuenta la doctora que con el correr de los años fueron mejorando los índices de quemados por pirotecnia y que ahora, generalmente, “es más común atenderá gente que sufrió un accidente de tránsito o de otra índole”.
 
Así festejan los guardias de las fiestas de fin de año, no en su hogar, pero sí en su segunda casa, con sus compañeros, su segunda familia, y atentos para trabajar ante cualquier urgencia.
 
Los deseos cuando levantan la copa valen igual y el arbolito brilla más que nunca.

 

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