Las advertencias de los amigos de Matías antes del lamentable desenlace
En una serie de chats, Guardia les contaba a sus amistades que recibía agresiones sistemáticas por parte de su ex pareja. Los mismos intentaron convencerlo de que salga de ahí antes de que suceda lo peor.

La investigación por el fallecimiento de Matías Julián Álvarez Guardia, de 29 años, continúa sumando nuevas pruebas que serán relevantes para las tareas investigativas venideras y que comprometen a la única imputada, su ex pareja, Victoria Luz Canteros.
En una serie de capturas compartidas por amigos y allegados de la víctima, se puede ver los constantes actos de violencia que sufría por parte de la imputada. Desde un robo de dinero hasta romperle el parabrisas de su camioneta y el celular.
Violencia física y daños materiales
Los mensajes documentan una escalada de agresiones alarmante. En varios fragmentos de las conversaciones, Julián confiesa abiertamente haber sido víctima de golpizas. "Me pegó gato. Me rompió el parabrisas de la camioneta", se lee en uno de los chats de Instagram, acompañado de fotografías de su rostro magullado y del vidrio del vehículo completamente destrozado.

La violencia no era un hecho aislado. En otra conversación, sus amigos reaccionan con estupor al ver el estado de su rostro: "Pensé que no era tanto tu jeta... ah, moretón tenés, pensé que era arañazo", le comenta un amigo, a lo que Julián responde confirmando que los golpes fueron "en los dos ojos".

Aislamiento y control psicológico
Quizás uno de los aspectos más desgarradores que revelan las capturas es el nivel de control y manipulación que se ejercía sobre él. En un intercambio de WhatsApp de madrugada, Julián le explica a un amigo por qué no puede hablar libremente: "No te puedo hablar. Porque me lee los mensajes. Tengo que eliminar todo después".
El joven era consciente de la gravedad de su situación, pero se encontraba atrapado en una red de vergüenza y normalización del abuso. Llegó a buscar ayuda profesional, confesando a su amigo: "Me fui al psicólogo. Y hasta él me dijo que salga de ahí... Y mirá cómo termino. Y permití una banda de cosas. Y fueron escalando". A pesar de reconocer que "normalizó muchas cosas", Julián manifestaba su preocupación por la mirada ajena: "Yo no quiero quedar mal ante todos los vagos", admitiendo el peso del estigma social al ser un hombre víctima de violencia.

El factor económico
El calvario no se limitaba a lo físico y emocional. En otro de los registros, se hace mención a un conflicto económico. En un chat donde se muestra una gran cantidad de dinero en efectivo (fajos de billetes de 20.000 pesos), un contacto señala: "Me habló y me dijo que me sacó plata", acompañando la imagen con un duro mensaje hacia la presunta agresora, tildándola de "enferma, asesina" y "chorra".

"Se va a hacer justicia, panita"
El dolor de quienes lo rodeaban quedó plasmado en una sentida publicación de Instagram que acompaña la difusión de estos chats. El autor de la historia, visiblemente afectado, explica los motivos que lo llevaron a romper el silencio: "No iba a subir más nada, mi loco, porque sé que a vos "el show" como vos decías no te gustaba, pero veo esas declaraciones de esa hdrp... y me da impotencia. Todo el mundo sabía lo que padecías".
La carta de despedida de su amigo subraya la dureza de Julián para soportar el dolor en silencio, un rasgo que, trágicamente, pudo haber jugado en su contra: "Me duele más leerte y que tu justificación era que vos te la re aguantabas [...] eras duro patroncito nadie duda, pero no tenías por qué aguantar lo que te hizo esa basura".

