Milei volvió a cuestionar a Lula y defendió sus críticas: "Es ladrón, es un corrupto"

El presidente Javier Milei volvió a cuestionar duramente a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y defendió sus declaraciones durante el acto político que compartió con Flavio Bolsonaro en San Pablo, en medio de la creciente tensión diplomática entre Argentina y Brasil.
En una entrevista con Luis Majul por LN+, Milei volvió a calificar a Lula de "ladrón", "corrupto" y "presidiario", y sostuvo que sus afirmaciones se basan en hechos vinculados con el proceso judicial que atravesó el mandatario brasileño.
"Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario", afirmó. Además, cuestionó las críticas que recibió por sus dichos: "¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar".
El jefe de Estado argentino aseguró que sus declaraciones fueron espontáneas y las vinculó con su defensa de las ideas libertarias. "Lo hago porque soy un cruzado de las ideas de la libertad", sostuvo.
También acusó a Lula y a otros dirigentes extranjeros de haberlo cuestionado públicamente sin recibir, según su interpretación, la misma respuesta por parte de quienes critican sus declaraciones.
"Cuando me insultan a mí, está bien. Ahora, si yo contesto, está mal", afirmó Milei, quien además acusó al mandatario brasileño de haber intervenido políticamente en Argentina y de promover "las ideas inmundas del socialismo".
Al referirse a la situación judicial de Lula, Milei sostuvo que las condenas contra el brasileño fueron anuladas debido a una "falla en el procedimiento".
Lula fue condenado en dos causas por corrupción y lavado de dinero vinculadas a la Operación Lava Jato y permaneció 580 días detenido entre 2018 y 2019.
En marzo de 2021, el juez del Supremo Tribunal Federal Edson Fachin anuló las condenas por razones procesales. Determinó que el tribunal de Curitiba que había llevado adelante los procesos no tenía competencia para juzgar esos casos, por lo que las causas debían ser remitidas a otro tribunal. La decisión fue posteriormente confirmada por el máximo tribunal brasileño.
La anulación no implicó un pronunciamiento sobre la inocencia o culpabilidad de Lula, sino que cuestionó la competencia del tribunal que había llevado adelante los procesos.
