Postales de una Bienal 2026 que mostró el arte y la cultura como bandera
La Bienal Internacional de Escultura del Chaco 2026 se consolidó no solo como una competencia artística de elite, sino como un fenómeno social y emocional que transformó a Resistencia en el epicentro de la cultura y la solidaridad.

Según Josese Eidman, presidente de la Fundación Urunday, esta edición fue una de las más "emotivas y disfrutables", cumpliendo con el legado del fundador Fabriciano Gómez de hacer que cada Bienal sea la mejor de todas.

LA COMPETENCIA DEJÓ MOMENTOS MEMORABLES
La lucha contra el reloj del escultor turco Furkan Depeli, fue el único que trabajó hasta el último minuto para completar su obra "Kair-Onos", transformando el miedo en una sensación "fantástica" de superación personal.

Solveiga Vasiljeva, ganadora de 2024, regresó este año para integrar el jurado, con su mirada crítica participó activamente del evento y formó parte del equipo que tuvo el desafío de elegir la escultura que se corone en esta edición.
Mientras su obra ganadora "Tiempo" fue emplazada permanentemente en el acceso al Domo del Centenario como "un pedacito de su corazón", ella asumía la responsabilidad de evaluar a la nueva generación de artistas.

En una especie de semillero artístico la delegación de Córdoba se llevó el Premio Desafío 2026 con "Metamorfosis interna", una obra que simboliza la capacidad de cambio y crecimiento de los jóvenes estudiantes de Bellas Artes.

La consagración más esperada de la Bienal 2026, el escultor chileno Mauricio Guajardo se alzó con el primer premio por su obra "Cubo etéreo", una pieza diseñada para ser "habitada" por el espectador y que le dio el cierre a esta edición que suma más de 740 esculturas que formaran parte del paisaje resistenciano.



EL ARTE COMO PUENTE Y DIÁLOGO SOCIAL
Uno de los pilares de este evento es su capacidad para romper las barreras entre el artista y el ciudadano. Esta interacción fue posible gracias a la labor de traductoras como Cecilia Moreno Liba y Ámbar Gauna Rouvier, quienes facilitaron que el público, desde adultos curiosos hasta niños con preguntas profundas sobre el peso de la piedra, pudiera conversar con escultores de todo el mundo

LA ROSA QUE CONSTRUYE SALUD

El enfoque más profundamente social de la Bienal se manifestó en el gesto del orfebre Juan Carlos Pallarols. Su donación de una "Rosa de la Paz", elaborada con material bélico de conflictos mundiales, tuvo como fin ser subastada para ayudar a construir el Instituto de Alta Complejidad Cardiológico y Oncológico (IACCO) en Fontana. Para Pallarols, el arte debe ser una herramienta de paz: "Si la gente insiste con las guerras, yo seguiré haciendo rosas".

CONCIENCIA AMBIENTAL
La Bienal también fue un espacio de reflexión ambiental. La escultora Desirée de Ridder impactó al público con el "Rugido de Fuego", una quema ritual de una escultura de tres metros dedicada al yaguareté. Su objetivo fue pedagógico: que los niños aprendan a cuidar esta especie protegida para asegurar su presencia futura.

Finalmente, esta edición marcó un hito institucional con la elección de Fabiana Moreno como la primera Embajadora Cultural de la Bienal, una figura creada para representar el patrimonio artístico y turístico del Chaco de manera permanente ante el mundo.

Con un cierre multitudinario que congregó cerca de 300.000 personas para el show de Abel Pintos, la Bienal 2026 reafirmó que el arte en el Chaco no es solo mármol o metal; es un motor económico, un ritual de identidad y un acto de amor colectivo. La organización ya mira hacia 2028, año en que se celebrarán los 40 años del certamen.


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