La crecida del Iguazú enciende una alerta: advierten que podría anticipar un alza del Paraná
Un especialista aseguró que no existe riesgo inmediato para el Chaco, pero pidió seguir de cerca la evolución de El Niño y las lluvias en la cuenca.

La histórica crecida del río Iguazú, que obligó al cierre preventivo del acceso a la Garganta del Diablo, no representa por el momento un riesgo para las localidades ribereñas del Chaco. Sin embargo, el ingeniero en Recursos Hídricos Hugo Rohrmann advirtió que el fenómeno debe interpretarse como "un primer aviso" de un escenario que podría modificarse en los próximos meses si se consolida el fenómeno de El Niño.
En diálogo con Diario TAG, el especialista explicó que la creciente fue consecuencia de las intensas precipitaciones registradas en la cuenca baja del río Iguazú y aclaró que el resto de la cuenca del Paraná, especialmente aguas arriba de la represa de Itaipú, no presenta cambios significativos. "La crecida del Iguazú es producto de mucha lluvia, especialmente en la zona baja de la cuenca del Iguazú. El Paraná no está participando desde Itaipú hacia arriba", señaló.
Rohrmann indicó que este tipo de crecientes se caracteriza por ser rápida y de corta duración debido a las dimensiones reducidas de la cuenca del Iguazú. En ese sentido, estimó que el impacto sobre el río Paraná será similar al registrado semanas atrás, cuando los niveles en Corrientes y Barranqueras superaron levemente los cuatro metros. "Esta segunda crecida del Iguazú de algún modo empieza a normalizar los valores del Paraná", sostuvo el especialista, al recordar que el río venía atravesando un prolongado período de aguas bajas.
El ingeniero remarcó que actualmente no existe peligro de desbordes para las localidades ribereñas del Chaco, ya que el Paraná debería alcanzar aproximadamente los seis metros para generar ese tipo de situaciones. "Hoy por hoy no hay peligro de desborde", afirmó.
No obstante, explicó que es importante diferenciar una crecida originada en el Iguazú de una del Paraná. Mientras la primera provoca aumentos rápidos del nivel del río que suelen disiparse en pocos días, una creciente del Paraná puede tardar semanas en llegar y mantenerse durante varios meses, generando mayores complicaciones para productores y habitantes de zonas bajas.
El Niño podría cambiar el panorama
Rohrmann sostuvo que el escenario podría modificarse hacia la primavera si comienzan a registrarse precipitaciones por encima de lo normal producto del fenómeno de El Niño. "Todo indica que el fenómeno del Niño va a generar mayores precipitaciones", expresó, aunque aclaró que todavía no es posible determinar con precisión en qué regiones se concentrarán esas lluvias.
Además, recordó que el calentamiento del océano Pacífico ya confirma un evento de El Niño de fuerte intensidad, cuyos efectos sobre las precipitaciones en Argentina suelen observarse hacia fines de año y durante el otoño siguiente. "Los mayores efectos se ven hacia fin de año y, de acuerdo a otros fenómenos de El Niño que ya se dieron, hacia abril-mayo", explicó.
Las zonas del Chaco que podrían verse afectadas
Consultado sobre los sectores más vulnerables, el especialista mencionó las cuencas que desembocan en los ríos Paraguay y Paraná, entre ellas los ríos Guaycurú, Tragadero, Negro, Salado, Palometa y Tapenagá. También advirtió que, si las lluvias se concentran sobre la llanura agrícola, podrían registrarse anegamientos en ciudades como Presidencia Roque Sáenz Peña, Villa Ángela y Charata.
Finalmente, insistió en que la actual crecida del Iguazú debe entenderse como una señal de advertencia."Esta manifestación del Iguazú no deja de ser un primer aviso. Si esto está pasando ahora, que es la temporada seca, en el caso de que se vuelva a repetir con lluvias mucho mayores es dable esperar alguna crecida grande del Paraná", concluyó.
