EE.UU. impondrá aranceles del 10% a productos argentinos desde este viernes
La medida alcanza a 60 países y se fundamenta en investigaciones vinculadas al combate del trabajo forzoso. Argentina integra el grupo que recibirá el gravamen mínimo previsto por la administración de Donald Trump.

Estados Unidos comenzará a aplicar desde este viernes un arancel del 10% a las importaciones provenientes de la Argentina y de otros 59 países, en el marco de una nueva política comercial impulsada por el presidente Donald Trump. La medida reemplaza a un gravamen temporal que vence este mismo viernes y se basa en investigaciones sobre el cumplimiento de normas vinculadas al trabajo forzoso.
La decisión fue confirmada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que incluyó a la Argentina entre los países alcanzados por la tasa mínima del 10%. Según el organismo estadounidense, los nuevos aranceles responden a investigaciones realizadas bajo la Sección 301, que concluyeron que las políticas de varios socios comerciales no resultan suficientes para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
La medida abarca a los 60 principales socios comerciales de Estados Unidos, responsables del 99,4% de las importaciones del país. Además de la Argentina, integran este grupo Canadá, México, Reino Unido, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, Bangladesh, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador, Jordania, Sri Lanka y Trinidad y Tobago, entre otros.
En algunos casos, como productos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza, los aranceles oscilarán entre el 10% y el 12,5%, mientras que otros países alcanzados por la investigación enfrentarán gravámenes del 12,5%.
Cambio de estrategia de Trump
La nueva política comercial surge luego de que, en febrero de este año, la Corte Suprema de Estados Unidos declarara inconstitucionales los aranceles generalizados impuestos por Donald Trump, al considerar que ese tipo de medidas corresponde al Congreso.
Frente a ese revés judicial, la administración estadounidense reformuló su estrategia y decidió respaldar los nuevos gravámenes en investigaciones previas realizadas por la USTR, un mecanismo considerado jurídicamente más sólido y difícil de impugnar.
El organismo también destacó que el arancel del 10% se aplica a los países que cuentan con prohibiciones sobre la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, que asumieron compromisos mediante acuerdos comerciales recíprocos o que implementaron regímenes parciales para impedir el ingreso de esos productos.
La decisión se enmarca en la política comercial de Trump de priorizar la producción y el empleo estadounidense mediante el uso de aranceles y acuerdos bilaterales para corregir los desequilibrios comerciales con sus principales socios.
