Un recorrido sensorial permitió descubrir las esculturas a través del tacto y los sonidos

La Bienal Internacional de Escultura tuvo este martes una de sus experiencias más particulares. Decenas de personas participaron del primer recorrido sensorial e inclusivo organizado por el espacio Sinergia de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), una propuesta que invitó a descubrir las esculturas a través del tacto, los sonidos y el contacto directo con los artistas.
La actividad reunió a personas con y sin discapacidad en un circuito diferente al habitual. Lejos de limitarse a observar las obras desde una distancia prudente, los participantes pudieron acercarse a los escultores mientras trabajaban, tocar los distintos tipos de materiales, explorar las texturas de las herramientas e incluso sostener en sus manos las maquetas de algunas esculturas antes de que cobren forma definitiva.
Los propios artistas corrieron la tradicional cinta que delimita el espacio de trabajo para permitir que los visitantes ingresaran y experimentaran de cerca el proceso creativo. En otros casos, acercaron pequeños modelos de sus obras para que pudieran comprender cómo nace una escultura antes de comenzar a tallarse.
La experiencia también incluyó recorridos por esculturas ya emplazadas, donde los participantes pudieron recorrer con las manos cada volumen, relieve y detalle, acompañados por guías.

EXPERIENCIAS
Algunos participantes sin discapacidad visual aceptaron vendarse los ojos para recorrer parte del circuito únicamente a través del tacto, los sonidos y las indicaciones de los guías.
Una de las participantes reconoció que la experiencia le permitió comprender, aunque sea por unos minutos, algunas de las dificultades que enfrentan las personas ciegas. "Te perdés si alguien no te guía y se siente mucho vértigo", contó.

Además, destacó que la actividad la obligó a relacionarse con las esculturas de una manera completamente diferente. "Me cuesta imaginarme las cosas, pero es lindo sentirlo al tacto", expresó.
Para las personas con discapacidad visual, en cambio, el recorrido representó la posibilidad de acceder a espacios y experiencias que habitualmente no están disponibles para el público.
Una de las participantes explicó que la propuesta les permitió conocer el trabajo de los escultores desde una perspectiva que coincide con la forma en la que perciben el mundo. "Nosotros percibimos olores, texturas, escuchamos sonidos. Es otra visión de lo que las personas pueden percibir", señaló.

También valoró especialmente el contacto directo con los artistas durante el certamen internacional. "Fue una experiencia súper para nosotros. Estuvimos en el Certamen Internacional y nos mostraron sus obras, nos hicieron tocar la parte del mármol ya cortada, que es más suave, y la parte en bruto, que es más rugosa. También pudimos sentir el polvillo que se genera al trabajar y conocer las obras a través de sus maquetas. Fue muy bueno", relató.
"LA INCLUSIÓN ES UN DERECHO"
La presidente del Instituto Provincial para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (IPRODICH), Ana Mitoire, acompañó la actividad y destacó la importancia de que la Bienal incorpore experiencias de este tipo.

La funcionaria remarcó que "el acceso a la cultura debe ser un derecho garantizado para todas las personas" y celebró que la propuesta permita que quienes tienen discapacidad puedan disfrutar del arte en igualdad de condiciones, pero también que quienes no la tienen experimenten otras maneras de percibir una obra.
Consideró además que este tipo de iniciativas ayudan a "construir una Bienal cada vez más accesible e inclusiva, donde el arte pueda ser disfrutado sin barreras".
