Los ojos que no ven, pero el corazón sí: cómo vive un Mundial una persona no vidente
Mientras millones de argentinos esperan el duelo ante Inglaterra frente a una pantalla, el chaqueño Ángel Deldo, capitán de Los Murciélagos, demuestra que el fútbol puede sentirse, imaginarse y emocionarse sin necesidad de verlo. "Nosotros también vemos a Messi, pero con el corazón y la imaginación", resume.

Hay una pregunta que casi nunca nos hacemos. ¿Qué imagen guarda de un gol alguien que nunca pudo verlo?, ¿Cómo se construye el recuerdo de una gambeta, de un estadio repleto o de un abrazo de campeón cuando los ojos no participan de la escena?, La respuesta no está en la tecnología. Está en la emoción.
Mientras Argentina se prepara para disputar un nuevo partido frente a Inglaterra, un rival que inevitablemente remite a una historia compartida entre el deporte y la memoria nacional, millones de personas seguirán cada jugada desde una pantalla. Otros, quizás, lo harán por radio. Y para Ángel Deldo, capitán de la Selección Argentina de fútbol para ciegos "Los Murciélagos", esa radio no es una alternativa. Es una ventana, una ventana hacia un partido que también puede verse, aunque de otra manera.
El fútbol también se escucha, Deldo atiende el teléfono desde Colombia, donde concentra junto al seleccionado argentino que disputa una competencia internacional. Al día siguiente jugará una final ante Brasil por la medalla de oro un partido sumamente importante también, pero sin embargo dedica a Diario TAG unos minutos de su tiempo.
Frente a la competencia de magnitud que afronta particularmente, también es consciente del presente del Mundial, habla como cualquier argentino que espera un partido de la Selección, "Lo vivimos como todo argentino", dice. No hay diferencias en la ansiedad, ni en los nervios, ni en el deseo de ganar, "Esperamos que Argentina pueda hacer un gran partido. Sabemos todo lo que significa jugar contra Inglaterra, pero también creemos que hay que mirar el fútbol de hoy."
La rivalidad permanece, la pasión también, hay partidos que se ven... y otros que se sienten. Para quienes nunca convivieron con una discapacidad visual, imaginar cómo vive un partido una persona ciega puede parecer imposible. "Uno cree que cuando pierde la vista se termina todo y no, se termina una forma de vivir, pero empieza otra", resume con serenidad.
Muchos creen que necesitan dispositivos especiales (que existen y suelen utilizarse), otros imaginan complejos sistemas tecnológicos, la realidad es mucho más sencilla y mucho más humana, "La mejor forma es la radio", explica.

Mientras la televisión suele detenerse en imágenes, silencios y repeticiones, el relato radial describe permanentemente dónde está la pelota, quién la tiene y cómo se mueve el juego, cada palabra construye un mapa, cada descripción dibuja una cancha invisible, "Nos permite orientarnos e imaginar todo" Afirma.
Porque eso hace el cerebro, completa lo que los ojos no pueden mostrar, ver sin mirar. Deldo cuenta que durante su infancia todavía podía ver, por eso alcanzó a disfrutar a Diego Maradona y a Juan Román Riquelme, esos recuerdos siguen intactos y son justamente esas imágenes las que hoy le permiten imaginar a Lionel Messi, "Si vi jugar a Maradona y a Riquelme... me imagino a Messi tres, cuatro o cinco velocidades más", Lo dice desde la imaginación.
Como quien termina un rompecabezas con las piezas que la memoria todavía conserva, después del relato... aparecen las imágenes, cuando termina cada partido, los arqueros, entrenadores o compañeros que sí pueden ver completan la historia, les cuentan cómo fue aquella jugada extraordinaria, cómo Messi dejó atrás a tres rivales, cómo encontró un espacio donde parecía no haber ninguno y entonces vuelve a suceder. La imaginación hace el resto.
"Nos explican cómo fue la jugada, la velocidad con la que hizo todo... y nosotros también lo vemos." La frase obliga a detenerse porque cambia por completo la idea de qué significa realmente "ver", la pasión nunca depende de los ojos.
Durante la concentración en Colombia, los Murciélagos también viven el Mundial, hablan del partido, analizan rivales, discuten formaciones. "Tenemos las mismas ganas que cualquier argentino. Cantamos las mismas canciones, vivimos el fútbol de la misma manera." No existe una pasión distinta desde el lugar que les toca estar.

Existe otra forma de experimentarla, mientras el resto del país mira una pantalla, ellos cierran los ojos. Paradójicamente, ahí empieza el partido el verdadero significado de ver. Ángel Deldo demuestra que un relato puede ser más poderoso que una cámara, que una voz puede pintar un paisaje y que una gambeta también puede quedar grabada para siempre en alguien que jamás la observó.
Cuando la entrevista termina, queda flotando una última reflexión, si es que siente que también ve jugar a Lionel Messi. Sonríe y responde con una naturalidad que desarma cualquier prejuicio, "Sí... nosotros también lo vemos. De una manera diferente, pero lo vemos". Quizás ahí esté la verdadera enseñanza.
Porque hay personas que tienen la capacidad de mirar un partido durante noventa minutos sin realmente verlo y otras, como Ángel, que sin necesidad de abrir los ojos son capaces de descubrir en el fútbol algo mucho más profundo. Que las emociones, cuando son auténticas, nunca necesitan de la vista para existir.

