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Jueves 9 de Julio, 2026
 
 
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Dos años de juicio

Cultivaba 552 plantas de cannabis medicinal, lo acusaron de narcotráfico y la Justicia lo absolvió

Tras 24 meses del proceso judicial, un joven de Juan José Castelli quedó absuelto por una causa de supuesta venta de estupefacientes. En los alegatos logró demostrar que todo lo incautado se trataba de un cultivo para el desarrollo de Cannabis medicinal y estudios de "fitogenética".

En marzo de 2024, un allanamiento de Gendarmería en una vivienda de Juan José Castelli dio inicio a una causa por presunta comercialización de cannabis. En el operativo fueron secuestrados 329 plantines, 223 plantas desarrolladas, ramas secas, aceites, cremas elaboradas con cannabis, un teléfono celular y dinero en efectivo, elementos que derivaron en la imputación de F.E.G. El tiempo acomodó todo en su lugar, ya que demostró ante la justicia que la plantación estaba destinado al estudio y la aplicación medicinal de la planta.

El hombre fue enviado a juicio acusado de sembrar marihuana con fines de comercialización. No obstante, a medida que avanzó el debate oral comenzaron a surgir elementos que pusieron en duda la hipótesis sostenida por la investigación realizada por la Fiscalía y las denuncias.

Ante el Tribunal Oral Federal de Resistencia, el imputado explicó que el cultivo integraba un proyecto relacionado con el cannabis medicinal y el desarrollo genético de semillas. Según relató, había llegado al emprendimiento a través de un productor habilitado y su función era cuidar las plantas en un terreno perteneciente a su madre, quien había firmado el contrato correspondiente.

Durante su declaración también aseguró que trabajaba en tareas de fitogenética para adaptar distintas variedades al suelo chaqueño y afirmó que el allanamiento se produjo el mismo día en que estaba prevista la primera cosecha. Además, sostuvo que nunca vendió estupefacientes, que entendía que la actividad era legal y que contaba con documentación vinculada al INASE, mientras que los aceites y cremas secuestrados formaban parte del mismo proyecto.

La versión fue respaldada por el productor que impulsaba la iniciativa, quien declaró como testigo. Confirmó que el objetivo era desarrollar genética para cannabis medicinal y que F.E.G. se ocupaba del cuidado del cultivo. También reconoció haber dejado los aceites y cremas hallados durante el procedimiento y explicó que el emprendimiento no pudo continuar por cuestiones operativas, ya que el suelo no era prospero para el cultivo de la planta.

El giro más importante llegó en la etapa de alegatos. El Ministerio Público Fiscal resolvió retirar la acusación al considerar que la investigación no había logrado demostrar la existencia de una actividad de comercialización. Además, cuestionó que no se hubiera profundizado sobre la normativa aplicable al cannabis medicinal ni sobre la documentación del proyecto, y concluyó que persistía una duda razonable, criterio al que adhirió la defensa.

Con ese escenario, el juez Juan Manuel Iglesias resolvió absolver a F.E.G. por los delitos imputados al entender que no existían pruebas suficientes para acreditar un fin ilícito del cultivo. El fallo también dispuso la devolución de los bienes secuestrados, salvo las plantas de cannabis, que serán destruidas cuando la sentencia quede firme, cerrando así una causa que comenzó con el secuestro de 552 plantas y terminó sin condena.

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