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Martes 23 de Junio, 2026
 
 
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Psicología

"¿Se puede ser mujer sin ser madre?": la otra cara de la fertilidad

En el Mes de la Fertilidad, la psicóloga Melisa Romero aborda los mandatos sociales, el impacto emocional de la búsqueda de un embarazo y la importancia de hablar sobre estos procesos.

Diálogo con la psicóloga Melisa Romero.

Durante las últimas semanas hablamos sobre fertilidad desde el punto de vista médico junto a especialistas de Resistencia. Pero detrás de cada tratamiento, de cada consulta y de cada búsqueda de un embarazo también existe una dimensión emocional que muchas veces permanece en silencio.

En el marco del Mes de la Fertilidad, conversé con Melisa Romero, licenciada en Psicología (MP 726), quien desde hace años acompaña a personas y parejas que atraviesan dificultades reproductivas. La profesional habló sobre los mandatos sociales, el impacto psicológico de la infertilidad, las emociones que atraviesan quienes buscan un hijo y la necesidad de generar espacios donde estas experiencias puedan ser expresadas.

La entrevista comenzó incluso antes de encender la cámara y el micrófono. Mientras conversábamos en su consultorio, le mencioné una publicación que había visto en sus redes sociales y que me había dejado pensando durante varios días. En ella, una paciente expresaba que quería ser madre para sentirse mujer. Esa frase fue el disparador de una de las reflexiones más profundas de toda la charla y nos llevó a hablar sobre los mandatos sociales que aún pesan sobre la maternidad.

"Muchas mujeres sienten que siendo madres son más mujeres"

"Por supuesto que se puede ser mujer sin ser madre, pero hay muchas mujeres que sienten que siendo madres son más mujeres. Esto tiene que ver con cuestiones relacionadas a los mandatos sociales, con aquello que se espera de una mujer, aunque nadie lo diga explícitamente", explicó Romero.

En ese sentido, señaló que la maternidad continúa siendo, en muchos casos, un mandato social:"Es importante poder cuestionar de dónde vienen esas ganas de ser mamá. Si tienen que ver con un deseo genuino o con algo que se espera de ellas desde lo social o lo familiar", sostuvo.

Fertilidad: mucho más que una cuestión médica

Para la especialista, hablar de fertilidad implica mucho más que abordar cuestiones biológicas: "La fertilidad nos atraviesa a todos. No es solamente algo médico. Es una experiencia profundamente emocional, social, relacional y hasta identitaria", afirmó.

Romero recordó que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada seis parejas enfrenta dificultades reproductivas y remarcó que detrás de cada caso existen emociones intensas que suelen permanecer ocultas. "Miedo, ira, angustia, preocupación, envidia, sensación de injusticia e incertidumbre son emociones muy frecuentes. Muchas veces son silenciadas porque se espera que buscar un hijo sea algo natural y feliz", explicó.

Diálogo con la psicóloga Melisa Romero.

Asimismo, destacó la importancia de que la información sobre fertilidad circule cada vez más. "Vivimos en una época donde la maternidad suele postergarse por estudios, trabajo, proyectos personales o cuestiones económicas. Muchas mujeres desconocen cómo funciona el reloj biológico y eso también influye en las decisiones que toman", indicó.

Las preguntas que duelen

La psicóloga también se refirió a ciertos comentarios habituales que pueden resultar dolorosos para quienes atraviesan dificultades para concebir: "Preguntas como "¿Y vos para cuándo?" o "¿Para cuándo el segundo?" parecen inocentes, pero son muy invasivas porque se meten en una cuestión íntima de la persona o de la pareja", señaló.

Estas situaciones generan que muchas personas se aíslen socialmente para evitar tener que dar explicaciones.

También cuestionó algunas frases que suelen escucharse con frecuencia:""Relajate, viajá, ya va a llegar" es de las peores cosas que se le pueden decir a alguien que está transitando un proceso de fertilidad. No hay manera de saber si eso va a ocurrir y además invalida lo que la persona está sintiendo", afirmó.

La frustración y los duelos invisibles

Cuando el embarazo no llega, las consecuencias emocionales pueden ser muy profundas. "Lo viven con mucha frustración e incertidumbre porque, por más que hagan todo lo que está a su alcance, no tienen la certeza de que obtendrán el resultado esperado", explicó.

Romero indicó que estos procesos también impactan en la vida de pareja: "Muchas veces el vínculo se desgasta con el paso del tiempo y los tratamientos. Además, suele ocurrir que el hombre queda silenciado porque ocupa el rol de sostén, pero también está atravesando su propio proceso emocional", señaló.

Diálogo con la psicóloga Melisa Romero.

La profesional definió estas experiencias como verdaderos duelos: "Es un duelo por la propia fertilidad. Y cuando se recurre a donación de gametos también aparece el duelo relacionado con la carga genética", agregó.

Un cuento para hablar de ovodonación

A partir de las historias escuchadas durante años en el consultorio y de su propia experiencia personal, Romero decidió escribir un cuento infantil sobre ovodonación.

La obra busca ayudar a las familias a comunicar a sus hijos cómo llegaron al mundo cuando se utilizaron técnicas de reproducción asistida.

Un cuento para hablar de ovodonación.

"Muchas veces existe una tendencia a silenciar estas formas de búsqueda, pero conocer el origen forma parte de la identidad de una persona", explicó.

Para la psicóloga, construir una narrativa basada en la verdad y el amor resulta fundamental."Es importante que los niños sepan cómo llegaron al mundo, que fueron intensamente buscados y que muchas personas ayudaron para que nacieran. Los secretos familiares suelen traer más problemas que soluciones", sostuvo.

Un cuento para hablar de ovodonación escrito por Melisa.

El libro puede conseguirse tanto en formato físico como digital y, según contó, fue un proyecto profundamente familiar: "Me emociono entre las historias de mis pacientes y mi propia historia. Yo también atravesé este proceso y sé todo lo que implica emocionalmente. El libro lo escribí yo, el papá de mi hija lo diseñó y ella participó con ideas y dibujos. Fue una creación familiar", concluyó.

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