La increíble odisea de mármol de las estatuas perdidas de la Fundación Eva Perón
Dos de las piezas más imponentes que coronaban el frontispicio de la Fundación Eva Perón en Capital Federal sobrevivieron a la historia, cruzaron el país y hoy vigilan importantes accesos en nuestra ciudad. Esta es la historia de cómo el mármol de Carrara de Leone Tommasi encontró su hogar definitivo en el Chaco.

Detrás de las figuras monumentales que vigilan el Aeropuerto de Resistencia y el acceso a Barranqueras, se esconde un viaje fascinante. No son solo estatuas: son testigos de una época, sobrevivientes de un golpe de Estado y piezas maestras de arte que realizaron un recorrido inesperado desde los techos de la Facultad de Ingeniería de la UBA (antigua sede de la Fundación Eva Perón) hasta el corazón del Chaco.


EL VIAJE DE LOS GIGANTES
Entre 1950 y 1954, el escultor italiano Leone Tommasi talló diez estatuas colosales, de casi 6 metros de altura, con un mármol de Carrara de calidad excepcional. El destino era la fachada de la Fundación Eva Perón, donde debían simbolizar los pilares sociales de la Argentina.
Sin embargo, tras el golpe de 1955, las esculturas fueron retiradas y ocultadas. Fue recién en 1962, durante el gobierno de facto de José María Guido, cuando el Ejército Argentino decidió donar dos de estas joyas a la provincia del Chaco, iniciando un traslado que las convertiría en íconos locales.

DOS GUARDIANES DE NUESTRA IDENTIDAD
El destino de estos dos "gigantes" tuvo rutas diferentes al llegar a suelo chaqueño:
El Gral. San Martín (Aeropuerto de Resistencia): Fue emplazado en la rotonda de ingreso al Aeropuerto Internacional, donde desde hace décadas da la bienvenida a quienes llegan a la provincia. Hoy es un Patrimonio Histórico que recuerda su origen monumental.

"La Constitución" o "La Patona" (Barranqueras): Su llegada fue una verdadera odisea. Tras un intento fallido de instalarla frente a la Casa de Gobierno en Resistencia, donde su peso descomunal hizo colapsar las bases proyectadas, fue trasladada a la Ciudad Portuaria. Allí, en la rotonda de las avenidas 9 de Julio y España, se erigió como el símbolo indiscutido de Barranqueras.

¿POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES?
Más allá de su valor artístico, estas obras representan un puente histórico. Son el testimonio material de un periodo convulso de nuestra historia nacional que, tras ser descartado y desplazado, fue rescatado por el Chaco.
Hoy, ver al San Martín que vigila el cielo en el aeropuerto o a la "Patona" que saluda a quienes ingresan a Barranqueras, es encontrarse cara a cara con la historia argentina. Son, sin dudas, piezas que sobrevivieron al olvido para convertirse en parte esencial del alma chaqueña.

