Gestos, silencios y una frase clave: lo que reveló la lectura de las acusaciones
Durante la primera audiencia del juicio testimonios sobre Laudelina, el hallazgo del botín y las respuestas de Caillava y Pérez captaron la atención en la sala.

La primera jornada del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña dejó mucho más que la lectura formal de las acusaciones. Mientras los fiscales repasaban los hechos atribuidos a cada uno de los siete principales imputados, las reacciones, gestos y expresiones corporales de algunos de ellos se convirtieron en uno de los focos de atención dentro de la sala.
Uno de los momentos más observados se produjo durante la lectura de los testimonios vinculados a Laudelina Peña, tía del niño desaparecido. Según surge de las declaraciones incorporadas al requerimiento fiscal, varias personas que participaron de la búsqueda señalaron haber notado comportamientos que consideraron sospechosos.

Entre los puntos mencionados figura el hallazgo del botín que posteriormente fue presentado como una de las principales pistas del caso. Los testigos recordaron que el calzado fue encontrado profundamente enterrado en una zona de barro, circunstancia que llamó la atención de los investigadores.
También se incorporó al expediente el relato de que, al ser extraído, Laudelina habría afirmado que se trataba del botín que ellos mismos le habían regalado a Loan, pese a que se encontraba cubierto de barro. Otro de los testimonios sostuvo que, cuando una persona intentó atravesar el sector donde fue encontrado el calzado, Laudelina le advirtió que no avanzara porque el barro era demasiado profundo.
A ello se sumó la declaración de una mujer que aseguró haber escuchado una conversación telefónica en la que Laudelina decía que no podía hablar porque estaba "con colita", en aparente referencia a que se encontraba acompañada.
REACCIONES EN LA SALA
Las miradas también se dirigieron hacia María Victoria Caillava, quien reaccionó mientras se leían fragmentos del requerimiento fiscal que la involucran. Según pudo observar Diario TAG mientras se realizaba la audiencia, la exfuncionaria asentía con la cabeza durante algunos pasajes de la acusación.
Una reacción similar se produjo cuando se mencionó su declaración sobre la presencia de posibles rastros de sangre en su vehículo. En ese momento, realizó gestos con las manos que fueron interpretados como una señal de aceptación o conformidad con lo que se estaba leyendo.
Por su parte, Carlos Pérez también realizó movimientos afirmativos con la cabeza cuando se repasaron los puntos relacionados con el secuestro de vehículos y las hipótesis que descartaban un accidente como explicación de los hechos.

La jornada comenzó con la lectura de las acusaciones contra los siete principales imputados y continuará con los requerimientos dirigidos a los acusados por presunto encubrimiento y entorpecimiento de la investigación.
Sin embargo, las próximas etapas del proceso tendrán una característica particular: las declaraciones de testigos y la producción de pruebas no serán transmitidas en vivo. A partir de ahora, el seguimiento público del debate dependerá de las crónicas periodísticas y de las notas tomadas dentro de la sala.
Mientras el tribunal avanza en la reconstrucción de lo ocurrido con Loan, cada palabra, gesto y reacción de los acusados continúa siendo observada con atención en un juicio que mantiene en vilo a gran parte del país.
