"Siempre hay tiempo": la escritora chaqueña que convirtió sus recuerdos en un libro
En el Día del Escritor, Viviana Duarte comparte la historia detrás de "El Aljibe", su primer libro, una obra nacida de los recuerdos en familia y la necesidad de preservar la memoria.

En Argentina, cada 13 de junio se celebra el Día del Escritor en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones, una de las figuras más importantes de la literatura nacional. En ese contexto, días previos a la fecha me dirigí a la casa de Viviana Duarte, mi ex profesora de Lengua y Literatura del Colegio Nuestra Señora de Itatí, para entrevistarla por la publicación de su primer libro: El Aljibe.
A casi 14 años de haber egresado de aquella institución, hoy me encuentro del otro lado, realizando una entrevista periodística a quien fue mi docente durante la secundaria y que ahora también suma el título de escritora.
Era una mañana con algunas nubes y algo de sol. Viviana nos recibió con la calidez de su hogar y en pocos minutos encontramos el escenario ideal para la charla: su biblioteca. Rodeada de libros y, por supuesto, de ejemplares de su propia obra, mantuvimos una conversación de casi 15 minutos que quedará guardada en mi memoria y en mi corazón.

Y así comenzó nuestra charla...
DIARIO TAG: Viviana, ¿por qué decidiste convertir estos recuerdos de tu infancia en un libro?
Viviana Duarte: Este libro es un homenaje a mis seres queridos fallecidos: mi mamá, mi papá y mi hermano. Surge de la necesidad de preservar todo aquello que uno puede olvidar. Está dedicado a la familia que me queda para que esos recuerdos permanezcan.
Como digo en un momento del libro, no podemos volver a vivir lo vivido, pero sí podemos rearmarlo a través de los recuerdos.
TAG: ¿Cómo fue el proceso de escritura?
Viviana: Yo escribía desde hacía muchos años, sobre todo a partir de los duelos. Pero recién cuando me jubilé comencé a validar mi deseo de escribir y a estudiar escritura creativa.
Ahí dejé de escribir solamente como catarsis y empecé a pensar en la literatura como una forma de compartir historias que pudieran conmover a otros.
TAG: ¿Por qué el libro se llama El Aljibe?
Viviana: Después de la muerte de mi papá fui a Las Breñas, donde nací y viví mi infancia. Volví a mi casa natal y cuando vi que todavía estaba el aljibe sentí una avalancha de recuerdos. Ahí aparecieron las imágenes que después dieron origen al libro. Sentí que tenía que llamarse así porque fue la fuente de todos esos recuerdos".

TAG: ¿Qué te dice la gente después de leerlo?
Viviana:Yo no quería que el libro fuera exitoso, quería que fuera fecundo. Que pudiera conmover. Y eso fue lo que pasó. Mucha gente me contó que los llevó a recordar su propia infancia.
Una señora de 83/84 años me dijo que era el primer libro completo que había leído en su vida y que no podía dejar de emocionarse. Para mí eso fue una enorme satisfacción.
TAG: ¿Qué le dirías a esa Viviana chiquitita que jugaba con sus primos, que tiene muchos recuerdos ahí?
Viviana: La emoción se hizo visible antes de responder. Con la voz quebrada, Viviana tomó unos segundos: Uhh, le diría que hay tiempo. Que siempre hay tiempo. Yo tengo 60 años y jamás imaginé publicar un libro a esta edad, me consideraba vieja.
Le diría que siga intentando, que no abandone sus sueños porque siempre hay tiempo para cumplirlos.
TAG: ¿Qué significa para vos ser escritora hoy?
Viviana: Es mi vocación. La sentí desde siempre. También lo veo como una misión, una forma de ser un puente con el otro y de propiciar encuentros. Me encanta pensar que alguien que no conozco pueda encontrarse con mis historias y emocionarse. Eso es lo más valioso que me dio la escritura.
Durante la charla también habló del acompañamiento de su familia, de sus amigos, de sus exalumnos y de quienes la alentaron a seguir adelante cuando las dudas aparecían. Recordó con emoción la presentación de El Aljibe en el Colegio Itatí, donde ejerció la docencia durante 35 años, así como su paso por Las Breñas y por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Antes de despedirnos, le pregunté si tenía algún ejemplar disponible para venderme. Con la misma generosidad con la que abrió las puertas de su casa, tomó uno de sus libros y me lo regaló. En la primera página escribió una dedicatoria sencilla pero inolvidable: "Para Euge, con mucho cariño".
Y mientras me alejaba, con El Aljibe entre las manos, entendí que aquella frase que repitió durante la entrevista era mucho más que una respuesta. Era otra de las enseñanzas que me dejó en esta vida: "Siempre hay tiempo".

