Uno en 40 mil: el chaqueño que salvó la vida de una persona al otro lado del mundo
La solidaridad traspasa idiomas, edades, nacionalidades. Marcos es donante de médula ósea y logró salvar la vida de otra persona, a pesar de estar a 7000 kilómetros de distancia y siendo completos desconocidos el uno del otro. La probabilidad de ser compatibles era de 1 en 40.000.

Marcos Facundo Rodríguez tiene 30 años y es el protagonista de una historia que mezcla altruismo, solidaridad y mucha emoción. A continuación, relata la experiencia que cambió la vida de una persona al otro lado del mundo y también la suya propia. El chaqueño fue donante de médula ósea y comenta como vivió todo ese proceso, que tuvo su cierre con una inesperada carta.
Su madre, que hoy tiene 70 años, inculcó a Marcos y sus hermanos el hábito de donar sangre desde muy pequeños. A raíz de eso, el joven iba entre tres y cuatro veces al año al Hospital Julio C. Perrando a donar de forma voluntaria. En una de esas ocasiones, llegó la propuesta de ser parte del Registro Provincial de Médula Ósea. Casi sin pensarlo, e incluso con varias dudas, Marcos aceptó. "Dije que sí, pensando que era una forma más de ayudar", recordó sobre ese momento.
La médula ósea es un tejido que rellena cavidades de los huesos y que contiene células hematopoyéticas o progenitoras que producen determinados componentes sólidos de la sangre (glóbulos rojos, blancos y plaquetas). El trasplante de médula ósea es la única solución para el tratamiento de determinadas enfermedades, como la leucemia.
Según cifras de INCUCAI, tres de cada cuatro pacientes no tienen donante compatible de médula ósea en su familia y necesitan un donante externo. Por ello, se recurre al entrecruzamiento de datos entre los bancos existentes alrededor del mundo. Se calcula que la probabilidad de encontrar un donante externo es de 1 en 40.000.
En este caso, la suerte estuvo de su lado: "Me anoté en 2023, en 2024, a los más o menos 5 meses por ahí me escribieron que era precandidato, que habían encontrado una persona que era compatible conmigo", comentó Marcos.

Allí comenzaba un camino que se extendería varios meses, hasta 2025, cuando efectivamente se concretó la donación. En el proceso, no faltaron los miedos ni las dudas: "Quizás el miedo más grande era más el tema del dolor, si iba a sentir dolor. Pero también pensaba que a mí me duele 3 o 4 horas el brazo, pero la otra persona hace cuánto tiempo está pasando dolor. Lo mío era un pequeño sacrificio comparado con el beneficio que podía hacer a la otra persona y eso creo que me alentaba a seguir", rememoró.
A medida que avanzaban las etapas hasta la donación, Marcos fue asesorado por los equipos de CUCAI Chaco e INCUCAI, quienes respondieron sus dudas y consultas. "Hay mucha ignorancia sobre el tema. La gente cree que te vienen con una aguja gigante, te pinchan la columna y quedas paralítico, y no es así. Hay varios métodos", destacó el joven.
Actualmente, hay dos técnicas para realizar la donación, una vez que se haya un donante compatible: de forma quirúrgica, con una punción en la cadera bajo anestesia general, o a través de un procedimiento de aféresis, similar a la donación de sangre. Ambos procesos son seguros y la recuperación del donante se da en pocos días.

Cuando se contacta al donante y a quien recibe la donación, las identidades se mantienen resguardadas. Nunca se cruzan ni se conocen. En el caso de Marcos, todo se desveló a través de una carta que llegó a su correo electrónico, a través de una gestión de INCUCAI. El remitente, un adulto de Estados Unidos, le escribió:
"Mi esposa y yo escribimos esta nota para agradecer su donación de médula ósea. Yo tuve que luchar con esto 4 años y ahora, gracias a su generosidad, logramos la remisión total de mi cáncer.
Todavía tengo un camino por recorrer, pero esta donación ha hecho posible que veamos el resultado de lo que hiciste y, junto con los fantásticos médicos y el hospital oncológico, lo lograré.
Con la ayuda de Dios, veré a mi nieta casarse y dar la bienvenida al tercer bisnieto. De nuevo, gracias de todo corazón y deseo lo mejor para ti!!. Que Dios te bendiga".
Al leer estas palabras, se dio el cierre de una experiencia que transformó la vida de Marcos. "Fueron casi 2 años hasta poder donar, todo ese tiempo de hacerme estudios, de viajar a Buenos Aires, saber que había dado fruto y que la persona iba a poder disfrutar de sus nietos, que le había dado un poco más de tiempo, un poco más de calidad de vida. Fue una alegría inmensa", sostuvo con emoción el joven.

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Al revivir ese momento, no solo piensa en el receptor de su donación, sino también en su familia. "Me imaginaba la alegría de la nieta. Generalmente, los casamientos se planean mucho tiempo antes y capaz pensó que su abuelo no iba a estar y que ahora tenga la sorpresa de que va a estar ahí disfrutando un momento tan importante", expresó y deseó que su receptor "esté disfrutando su vida, que pueda hacer cosas y compartir".
Luego de todo lo vivido, Marcos instó a sumarse al Registro de Médula Ósea. "Creo que con anotarse ya es un gran paso", dijo y también remarcó: "Eso de los gastos se encarga el INCUCAI de todo. Yo solamente puse mi tiempo, mi buena voluntad de ir, hacerme estudios, de cuidarme justamente para el tema de los estudios. Eso fue lo único que hice".
Para inscribirse se debe tener entre 18 y 40 años de edad, pesar más de 50 kilos y gozar de buen estado de salud. Actualmente, existe un método más simple y rápido para registrarse que consiste en un hisopado bucal. Para mayor información, se puede ingresar a las redes de CUCAI Chaco.

