
Periodista
Profesionales chaqueños, un barco hospital y una travesía por la Amazonía colombiana
Médicos, odontólogos y demás matriculados emprendieron una travesía por el corazón colombiano con el objetivo de llevar sus curaciones a las comunidades originarias.

Profesionales de la salud de Chaco realizaron un viaje a la Amazonía colombiana para atender a las comunidades originarias de ese país. Toda la travesía se llevó a cabo en un barco hospital donde, durante extensas jornadas, brindaron atención hasta la última persona de cada comunidad. A poco de finalizar el recorrido, ya llevan más de 2.500 pacientes atendidos y más de 1.600 kilómetros navegados.
Todo inició a través de una alianza estratégica entre una comunidad religiosa que tiene una sede en la capital chaqueña y una fundación de origen canadiense. En total, fueron 14 las personas que decidieron hacer sus maletas y emprender un viaje hasta una de las zonas más inhóspitas de Colombia.
Toda la travesía se llevó adelante a bordo de un "barco hospital", que contaba con todos los recursos indispensables para poder completar sus servicios. El gigante de tres pisos estaba diseñado para que las comunidades originarias pudieran recibir atención médica integral y de calidad, ya que contaba con pediatría, ginecología, clínica médica, oftalmología, odontología y hasta con farmacia.

Incluso, también contaban con un servicio de psicología, barbería, salud integral, evangelismo y hasta de "belleza", según expresaba el odontólogo chaqueño Emmanuel Borda (MP 2093).
"Todo esto se estuvo realizando en comunidades indígenas aisladas, en situación de extrema vulnerabilidad, con un acceso prácticamente nulo a servicios básicos como agua potable, electricidad, alimentación, vestimenta y mucho menos salud", comentó el odontólogo.
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La dinámica era relativamente sencilla: la barcaza se acercaba a las comunidades en donde requerían las atenciones con mayor premura, los profesionales atendían a los residentes y posteriormente continuaban con su marcha. "Estamos demostrando el amor de Dios no solo con palabras, sino también con hechos", enfatizó Borda.

En la misma línea, expresó que todo fue autofinanciado y que, al ser un voluntariado, no recibió ningún tipo de paga por los trabajos realizados. "Todo lo que es a bordo del barco, contamos con los insumos, pero todo lo que son gastos de transporte fue financiado por nosotros. Esto es un voluntariado, nadie nos paga por venir a estar acá, lo hacemos todo por amor a Dios", comentó.
LA TRAVESÍA
El viaje comenzó con un traslado hacia Asunción del Paraguay. Allí, los catorce misioneros tomaron un vuelo hasta Bogotá y, al llegar, debieron subirse a un segundo avión que los llevó hasta la ciudad de Leticia, localidad más al sur de ese país, casi limítrofe con Tabatinga (Brasil) y Santa Rosa (Perú). "Es como el portal del Amazonas", detalló el ginecólogo César Prieto (MP 8348).
Cabe mencionar que, ese sector es en gran parte selva, y de allí no hay otro camino que no sea por vía acuática. No hay caminos terrestres, lo que hizo imprescindible el barco hospital.
"Navegamos tres días por Brasil para volver a ingresar a Colombia y comenzar a prestar servicios en distintas aldeas indígenas del Amazonas, de la etnia Tikuna", explicó Prieto.

ATENCIÓN MÉDICA GRATUITA
Una vez que iniciaron el recorrido, fueron frenando en distintos puntos estratégicos en donde revisaban al total de los integrantes de cada comunidad. "Se atienden todos los pacientes del lugar donde estamos parados y, una vez que se finaliza, seguimos navegando hasta la próxima comunidad indígena", relató y agregó: "No se le excluye a nadie y, si hay que quedarse fuera de hora, no hay problema; hasta que no terminamos de atender, no paramos", enfatizó.
Antes de las largas jornadas de atención, también se dedican unos minutos a la oración, a la lectura de la palabra de Dios y a la alabanza. Uno de sus objetivos claves dentro de la misión es brindar salud y religión. "A nosotros lo que nos mueve siempre es nuestra fe en Cristo y también poder compartir nuestra fe en lugares donde nunca escucharon de Jesús", comentó el ginecólogo.

A pesar de una barrera idiomática, los profesionales son muy bien recibidos. Es preciso destacar que, si bien en Colombia se habla español, las comunidades originarias hablan sus propias lenguas, motivo por el cual cuentan con traductores para poder interactuar con los locales. "Nos reciben muy bien, a pesar de que en algunos lugares tenemos la barrera del idioma, porque hablan Tikuna, pero en esos lugares tenemos traductores, pero la gente nos recibe con brazos abiertos, nos invitan a su casa, nos reciben muy bien", aseveró el profesional.
EL TIEMPO DE OCIO EN EL BARCO
Luego de cerrar sus jornadas laborales, también usan ese tiempo para compartir no solo la cultura argentina, sino que también la chaqueña con los demás integrantes de la tripulación. En la misión también hay médicos de Estados Unidos, Colombia y hasta de Perú. Todos ellos con el fin de llevar salud y la palabra de Dios a las distintas comunidades.
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