
El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) detectó una presunta red de irregularidades en prestaciones oftalmológicas y ópticas que se replicaría en distintos puntos del país, según una auditoría interna a la que accedió Infobae.
El relevamiento identificó maniobras como sobrefacturación de anteojos, consultas inexistentes, estudios nunca realizados, derivaciones direccionadas y cobros indebidos a jubilados por servicios que debían ser gratuitos.

De acuerdo al informe, una de las modalidades más frecuentes consistía en recetar lentes de baja graduación, pero facturar módulos de alta complejidad, con valores hasta cinco veces superiores. Mientras el afiliado recibía un producto económico, el organismo abonaba uno premium.
También se detectaron "prestaciones fantasma", con órdenes médicas sin respaldo clínico ni historia médica. En algunos casos, hasta la mitad de las prácticas auditadas no contaban con documentación que acreditara su realización.
Otra de las maniobras señaladas fue la existencia de circuitos cerrados entre médicos y ópticas, donde los pacientes eran derivados siempre al mismo comercio, incluso con vínculos familiares entre profesionales y titulares de los locales.
En paralelo, la auditoría relevó casos en los que afiliados pagaron sumas elevadas por lentes supuestamente "superiores", pese a que la cobertura debía ser total.
Las irregularidades fueron detectadas en provincias como Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos y La Rioja, además de ciudades específicas como Concordia y Mar del Plata.
Desde el organismo señalaron que ya existen causas judiciales activas por presunta estafa, falsificación documental y defraudación contra la administración pública. Según indicaron, las investigaciones forman parte de un proceso de control más amplio que busca sanear el sistema, reforzar auditorías y garantizar que los recursos lleguen efectivamente a los jubilados.
