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Viernes 1 de Mayo, 2026
 
 
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Disciplina y salud

Sin obstáculos en el fisicoculturismo, cuando la cabeza domina al músculo

El entrenador y atleta Juan Pablo Sambarino habló sobre disciplina, salud, su desafío con la diabetes y el legado familiar que lo llevó a competir durante cinco años seguidos.

Para Juan Pablo Sambarino, el fisicoculturismo no empieza en el gimnasio ni termina en la tarima donde posan y puntúan el trabajo realizado. Empieza en la cabeza. "Lo más difícil de este deporte es la cabeza. Mantener la disciplina cuando el cuerpo no quiere, cuando hay hambre o cansancio. Ahí arranca el verdadero fisicoculturismo", resumió.

Entrenador desde hace más de una década y competidor durante cinco años consecutivos en la categoría fisicoculturismo senior, Sambarino sostiene que la clave no está en la estética sino en la constancia diaria. "Yo siempre le digo a mis alumnos que busquen la salud y el bienestar. Que entrenen, aunque no tengan ganas. Treinta minutos por día ya te cambia la vida".

UN LEGADO FAMILIAR QUE SE VOLVIÓ VOCACIÓN

Su vínculo con este deporte tiene una raíz emocional profunda. "Mi hermano hacía fisicoculturismo. Falleció cuando yo tenía 15 años y me dejó este legado. Empecé a meterme para conocer más sobre él, porque no habíamos compartido tanto. Y hoy sigo en esto por él".

Los primeros pasos fueron autodidactas, a prueba y error. "Me preparé solo la primera vez que competí. No fue como esperaba, pero para ser la primera estuvo bien. Y eso me motivó a mejorar".

ENTRENAR CON UNA RESPONSABILIDAD EXTRA

Sambarino convive con diabetes tipo 1, una condición que, lejos de ser un límite, lo obligó a ser más meticuloso. "La diabetes para mí no es un límite, pero sí una responsabilidad extra. Tengo que hacer lo que un atleta hace en la etapa final, dos meses antes. Dietas más ajustadas, más control. Cualquier error se nota en el rendimiento y en el físico".

Esa exigencia lo llevó a conocer su cuerpo con precisión. "Tengo que ser mucho más preciso que otros atletas. No puedo descuidar nada. Tengo horarios para comer, para entrenar y hasta para descansar. Todo influye".

SALUD ANTES DE LA ESTÉTICA 

Desde su rol como entrenador, insiste en un mensaje que repite a diario: el gimnasio no es solo para verse mejor. "El gimnasio no es vanidad. Es salud. La estética es una consecuencia de hacer bien las cosas durante mucho tiempo", afirmó.

"Hay gente grande que empieza a entrenar y me dice que le dejaron de doler las rodillas, la espalda, el sacro. Eso es lo que más me gratifica. Si ellos pueden, no hay edad ni límites para arrancar". Y agrega: "No importa si levantás cinco kilos o cien. Lo importante es empezar por salud. Lo estético viene después".

LA RUTINA, LA ALIMENTACIÓN Y EL ROL DEL MÉDICO

Su día arranca temprano, entre clases de musculación, entrenamientos personalizados, descansos medidos y su propio entrenamiento al final de la jornada. Todo bajo una lógica de planificación. "Acá no hay secretos. Hay rutina, alimentación ordenada y descanso. Si fallás en una de esas tres cosas, el cuerpo no responde", explicó.

Pero hay un punto que remarca con firmeza: los controles médicos. "El fisicoculturismo también es salud. De nada sirve tener un buen físico y estar mal por dentro. Yo me hago controles del corazón, riñones y análisis clínicos cada tres meses". Y advierte sobre un error frecuente: "Que nadie sea cabeza dura. Antes de consumir cualquier cosa, primero médico, nutricionista y controles. El cuerpo lo llevamos al extremo y necesita seguimiento".

Para Sambarino, el mensaje final es claro y simple: "La disciplina es el principio de todo. Si uno puede sostener eso en el tiempo, el resto llega solo".

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