La Justicia mendocina falló y Manaos pagará millonaria indemnización a un ex empleado
La Suprema Corte de Mendoza dejó firme la sentencia que obliga a la firma a abonar más de $807 millones a un exempleado. Sin más recursos posibles, el dueño confirmó que cumplirán con el pago.

La definición no llegó en forma de comunicado ni con un nuevo recurso judicial. Fue una frase breve, directa y cargada de resignación: "Se pagará". Así respondió Orlando Canido, dueño de Manaos, cuando fue consultado sobre el fallo que obliga a la empresa a indemnizar con más de $807 millones a un exempleado.
La sentencia quedó firme luego de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza rechazara el último recurso extraordinario federal presentado por la firma Refres Now, comercializadora de la marca. Los jueces Omar Alejandro Palermo, Norma Llatser y Mario Daniel Adaro consideraron que el planteo no correspondía a una cuestión federal, sino a hechos regidos por el derecho común, y con esa decisión agotaron todas las instancias de apelación.
El monto exacto fijado por el tribunal asciende a $807.676.293,72 y deberá ser depositado en un plazo de cinco días hábiles, bajo apercibimiento de que continúen corriendo intereses diarios.
Consultado sobre la resolución, Canido admitió que no estaba al tanto del detalle del fallo. "El estudio jurídico está llevando todo adelante. No sé qué definió la Corte", dijo inicialmente. Pero tras conocer la decisión final, sostuvo con evidente malestar que la empresa cumplirá: "Se pagará".
EL ORIGEN DEL CONFLICTO
La causa judicial se inició a partir de la demanda de un exvendedor que trabajó como distribuidor en Mendoza, San Juan y La Pampa entre 2013 y 2022. El trabajador promovió un despido indirecto al denunciar irregularidades en su registración laboral, ya que, según planteó, su vínculo formal comenzó en 2015, aunque sus tareas se remontaban a octubre de 2013 bajo modalidades contractuales que no reflejaban la relación real.
La demanda también incluyó reclamos por descuentos indebidos y presuntas maniobras de evasión previsional.
En una instancia anterior, la Cámara Segunda del Trabajo de San Rafael, integrada por Gonzalo Rivero, Mariana Carayol y Javier Castrillejo, había fijado la indemnización en una cifra cercana a los $1.500 millones, compuesta por $227 millones de capital y más de $1.200 millones en intereses y costas.
Posteriormente, la Suprema Corte provincial revisó la tasa aplicada y redujo el monto final al adoptar como referencia la tasa de préstamos personales del Banco de la Nación Argentina, dejando el total en los actuales $807 millones a valores de febrero.
LA POSTURA DEL EMPRESARIO
A lo largo del proceso, Canido expresó públicamente su desacuerdo con los criterios judiciales. Sostuvo que el trabajador se desempeñaba como jefe de ventas y cuestionó la antigüedad reconocida en el expediente.
"Había trabajado seis o siete años para mí, no sé qué cuenta hacen para llegar a esas cifras", había manifestado en declaraciones previas. También sugirió que el conflicto pudo haberse originado en una reorganización territorial de la distribución: "A lo mejor tenía tres provincias y le dejaron una y por eso hizo juicio".
El empresario también vinculó el caso con lo que considera un problema estructural del sistema laboral argentino. "Hoy un empleado que trabaja un año manda una carta documento y se considera despedido. Ve la posibilidad de ganar plata sin trabajar y no lo duda", opinó en otras intervenciones públicas.
LO QUE VIENE
Con el rechazo del recurso federal, la ejecución del fallo se volvió inmediata. Los jueces mendocinos entendieron que la defensa repitió argumentos ya analizados y no logró demostrar una arbitrariedad que justificara la intervención de la Corte Suprema nacional.
Ahora, la empresa deberá acreditar el depósito ante el tribunal dentro del plazo fijado. De no hacerlo, el monto continuará incrementándose por los intereses que prevé la normativa para sentencias firmes en mora.
Después de años de litigio, el expediente concluye sin más instancias judiciales. Y con una única frase del dueño de la marca que sintetiza el desenlace: "Se pagará".
