Ley de Glaciares: la reforma se aprobó con apoyo de los gobernadores
El oficialismo logró quórum y sanción definitiva con respaldo del PRO, la UCR y bloques provinciales. La oposición cuestionó la constitucionalidad y el impacto ambiental.

La Cámara de Diputados de la Nación Argentina convirtió en ley la reforma a la norma de protección de glaciares tras una extensa sesión que terminó pasada la una de la madrugada, con 137 votos afirmativos y 111 negativos. El oficialismo consiguió el quórum con 129 legisladores presentes y el acompañamiento de bloques dialoguistas y fuerzas provinciales.
Además de los diputados de La Libertad Avanza, dieron quórum y luego facilitaron la sanción el PRO, la UCR, Innovación Federal, Independencia, Elijo Catamarca, Adelante Buenos Aires, Por Santa Cruz y parte del bloque Unidos.
La seguridad del oficialismo se evidenció durante el tramo final del debate, cuando varios oradores libertarios desistieron de sus intervenciones con el argumento de que "los votos estaban". Cerca de las 22, la presencia de Karina Milei en el palco de la presidencia de la Cámara reforzó esa señal política.
DEBATE Y CRUCES
La sesión comenzó con pedidos de apartamiento del reglamento impulsados por bloques opositores como Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, que fueron rechazados por la mayoría oficialista. Entre ellos, se intentó tratar la citación al vocero presidencial y proyectos vinculados al caso $Libra, también desestimados.
El sanjuanino José Peluc abrió el debate por el oficialismo, defendiendo los cambios y respondiendo a las críticas. Lo acompañó Nicolás Mayoraz, quien sostuvo que la reforma permite compatibilizar protección ambiental y desarrollo económico.
Desde la oposición, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, calificó la reforma como "regresiva e inconstitucional" y denunció la influencia de empresas mineras en la redacción del texto. En la misma línea, Miguel Ángel Pichetto recordó que la ley original de 2010 ya contemplaba mecanismos técnicos suficientes a través del IANIGLA y rechazó la modificación.
También se manifestó en contra Juan Grabois, quien cuestionó con dureza el impacto ambiental de la reforma y advirtió sobre riesgos para el agua.
Con un tránsito legislativo más calmo de lo previsto y sin sobresaltos numéricos, el oficialismo esperó el momento de la votación y logró convertir en ley una de las reformas que había generado mayor controversia en el debate público reciente.
