La Diócesis de Sáenz Peña se prepara para una nueva ordenación sacerdotal
Agustín Chaicovsky y Francisco Cáceres serán ordenados sacerdotes el 10 de abril en la Catedral San Roque, en una celebración presidida por monseñor Hugo Barbaro.

La Iglesia diocesana de Sáenz Peña se encuentra en etapa de preparación para la ordenación sacerdotal de dos nuevos presbíteros, en una ceremonia que se realizará el próximo 10 de abril en la Catedral San Roque.
Se trata de Nicolás Agustín Chaicovsky y Francisco Cáceres, quienes culminan su proceso de formación tras años de estudio y servicio pastoral. La celebración será presidida por el obispo diocesano, monseñor Hugo Barbaro, y contará con la participación de la comunidad religiosa y fieles de distintas parroquias.
En este contexto, se desarrollan jornadas de oración y catequesis como parte de la preparación espiritual para uno de los momentos más significativos en la vida de la Iglesia local.
La celebración, que convoca a fieles, familiares y amigos, representa mucho más que un rito litúrgico. Se trata de la consagración de dos vidas al servicio de la Iglesia y de la comunidad, en un contexto donde el rol del sacerdote adquiere un valor profundo y necesario.
"El sacerdocio sigue siendo una vocación esencial dentro de la Iglesia: los sacerdotes acompañan, orientan, sostienen y acercan a las personas en los momentos más importantes de la vida. Son presencia en la alegría y en el dolor, en la fe compartida y en la búsqueda espiritual. Por eso, esta ordenación no solo es motivo de celebración, sino también de reflexión sobre la importancia de cuidar, valorar y acompañar a quienes eligen este camino de entrega", manifestaron.
Asimismo, "es imposible hablar de vocación sin destacar el papel fundamental de las familias. Son ellas el primer espacio donde nacen y se cultivan los valores, la fe y el compromiso. Detrás de cada sacerdote hay una historia familiar que sembró, acompañó y sostuvo ese llamado", comentaron.
La comunidad está invitada a ser parte de este momento único. No todos los días se vive una ordenación sacerdotal, y participar de ella es también renovar la propia fe y sentirse parte de una Iglesia viva.
