De Patagones a San Cristóbal: los tiroteos que marcaron a la escuela argentina
Desde 1983, los casos fatales o de extrema gravedad no llegan a diez, pero cada episodio reabre debates sobre armas en hogares, salud mental adolescente y prevención.

Aunque son episodios excepcionales en términos estadísticos, los ataques armados en escuelas argentinas dejaron una huella profunda en la memoria colectiva. Desde el regreso de la democracia, los hechos fatales o de altísimo riesgo vinculados a alumnos que ingresaron armados a establecimientos educativos no alcanzan la decena. Sin embargo, cada caso expuso con crudeza problemas estructurales: el acceso a armas en las casas, el padecimiento psíquico en adolescentes, el hostigamiento escolar y las fallas en la detección temprana.
El disparo más reciente ocurrió este lunes en San Cristóbal, donde un adolescente ingresó armado a una escuela y mató a un compañero. El hecho volvió a traer al presente antecedentes que marcaron distintas épocas y dejaron lecciones aún pendientes.
Uno de los primeros registros data de mayo de 1997, en la provincia de Buenos Aires. Un chico de 14 años tomó el arma reglamentaria de su padre, integrante de Gendarmería Nacional Argentina, y asesinó a un compañero dentro del ámbito escolar. Para la época, el impacto fue inédito y puso en discusión la guarda de armas en hogares donde viven menores.
El 4 de agosto de 2000, en Rafael Calzada, un alumno de 19 años llegó armado a la Escuela de Educación Media N.º 9 de Rafael Calzada y disparó contra compañeros en la puerta del colegio. Dos estudiantes resultaron heridos y uno murió días después. La Justicia lo declaró inimputable tras pericias que determinaron un brote psicótico. El caso también introdujo con fuerza en el debate público la problemática del bullying y la necesidad de protocolos de intervención temprana.

LA MARCA DE CARMEN DE PATAGONES
El antecedente más recordado ocurrió el 28 de septiembre de 2004 en el Instituto N.º 202 Islas Malvinas, en Carmen de Patagones. Un alumno de 15 años ingresó al aula con una pistola 9 milímetros que pertenecía a su padre, suboficial de Prefectura Naval Argentina, y abrió fuego contra sus compañeros. Tres murieron y cinco resultaron heridos.
La conmoción fue nacional. Hubo jornadas de reflexión en escuelas de todo el país y una revisión profunda sobre la tenencia y resguardo de armas en hogares de personal de fuerzas de seguridad, además de un llamado de atención sobre la salud mental en adolescentes.
SEÑALES DE ALARMA QUE LOGRARON FRENARSE
En los últimos años no se repitieron ataques letales de esa magnitud, pero sí aparecieron situaciones de altísimo riesgo que fueron detectadas a tiempo.
En 2023, en Florencio Varela, una alumna de 16 años llevó a la Escuela Secundaria N.º 26 de Florencio Varela una pistola Bersa calibre .380 y 150 municiones. El hecho fue advertido antes de que se produjera un ataque y la adolescente fue derivada para su abordaje psiquiátrico.
En abril del año pasado, en Escobar, un grupo de estudiantes de 13 años organizó por WhatsApp un plan para realizar un tiroteo escolar, con referencias a armas disponibles en sus entornos familiares. La denuncia de padres permitió la intervención judicial, allanamientos y medidas preventivas.

Otro episodio grave se registró en septiembre pasado en La Paz. Una alumna de 14 años ingresó armada a la Escuela Marcelino H. Blanco con una pistola 9 milímetros perteneciente a su padre, miembro de la Policía de San Luis. Realizó disparos al aire y se atrincheró en el patio. La intervención de mediadores permitió evacuar la escuela sin heridos.
UN PATRÓN QUE SE REPITE
Más que una serie continua, en Argentina existe una secuencia fragmentada de casos que, cada cierto tiempo, vuelve a irrumpir con fuerza. En todos aparecen elementos en común: armas al alcance en el ámbito familiar, adolescentes atravesados por conflictos profundos y escuelas que muchas veces no logran advertir a tiempo la magnitud del riesgo.
Los números muestran que se trata de hechos poco frecuentes. Pero cada vez que ocurren, dejan en evidencia la misma fragilidad: la dificultad de anticiparse antes de que suene el primer disparo.
