Nahiara, la nena chaqueña que enfrenta un tumor en el Garrahan: "Nos aferramos a dios"
Una niña de 12 años, oriunda de Villa Ángela, permanece en tratamiento en el Hospital Garrahan tras ser diagnosticada con un glioblastoma grado 4. Su padre contó como empezó todo y como mantienen la esperanza viva.

La vida de la familia de Nahiara, una nena de 12 años y oriunda de Villa Ángela, cambió por completo en cuestión de días tras ser diagnosticada con un glioblastoma grado 4, un tumor altamente agresivo en la médula espinal, que llevó a que deba ser trasladada al Hospital Garrahan de Buenos Aires, donde está internada desde el 30 de enero.
En diálogo con Diario TAG, su padre relató cómo comenzaron los primeros síntomas y la angustiante cadena de acontecimientos que terminó con la nena en una cirugía de urgencia. "Todo empezó unos diez días antes de su traslado a Buenos Aires, cuando Nahiara sufrió una caída y se lastimó la pierna. En el hospital de Villa Ángela le colocaron un yeso porque sospechaban que tenía los ligamentos rotos", relató.
Sin embargo, pocos días después comenzaron a aparecer síntomas alarmantes: "Empezó a perder la movilidad de las piernas. Después ya no podía mover los dedos de las manos ni de los pies. La llevamos otra vez al hospital, pero nos mandaron de nuevo a casa", recordó el padre.
En ese instante, la situación de Nahiara empeoró: "De un día para otro dejó de moverse y no tenía control de su cuerpo". Ante la gravedad del cuadro, la madre insistió con que se la traslade a un hospital hasta que finalmente una ambulancia la trasladó de urgencia a Resistencia.
En el Hospital Perrando le realizaron estudios que revelaron una mancha en la médula espinal. "Le hicieron una tomografía y ahí salió que tenía una mancha en la médula. De urgencia la derivaron al Garrahan. Llegamos el 30 de enero, un viernes, y para el lunes ya estaba en cirugía", contó.
Durante la operación, los médicos confirmaron el diagnóstico: "Cuando abrieron se dieron cuenta que era un tumor. Una semana después llegaron los resultados: era algo altamente agresivo, un glioblastoma grado cuatro", explicó.

Los profesionales lograron extraer parte del tumor, mientras que el resto está siendo tratado con radioterapia. Actualmente Nahiara atraviesa las últimas semanas del tratamiento: "Intentaron sacar lo que pudieron y lo que quedó lo están tratando con radioterapia. Nos faltan dos semanas y media más", detalló.
Desde entonces, la familia permanece en Buenos Aires, donde también contaron que el gobierno del Chaco les facilitó un departamento para que puedan alojarse mientras la niña continúa con el tratamiento ambulatorio. "Nos dieron un departamento y ahora, cuando nos den el alta hospitalaria, vamos a llevarla ahí. De lunes a viernes tenemos que traerla a las nueve de la mañana para hacer radioterapia", explicó.
Antes de la enfermedad, la vida familiar transcurría con normalidad. El padre trabajaba como carpintero y por las noches hacía delivery, mientras que su esposa preparaba comidas dulces y saladas para vender. "Éramos una familia normal. Yo trabajaba en carpintería, a la noche hacía delivery y ella hacía cosas para vender. Nuestra vida era así, hasta que sucedió esto que nos cambió todo", relató con emoción.
Incluso recuerda con claridad el momento en que notaron que algo no estaba bien. "Un domingo hicimos un asado y ella no podía cortar la carne. Me pareció raro. Cuando intentaba agarrarla se le caía de la mano. Tuvimos que darle de comer en la boca. Fue de un día para el otro", contó.
A pesar de la dureza del diagnóstico, Nahiara mantiene una actitud llena de energía: "Ella tiene una fuerza impresionante. Le gusta escuchar música, quiere bailar, mueve la cabeza y los brazos. Siempre está con ganas", dijo su padre.

En la actualidad, la niña no puede mover la parte inferior de su cuerpo y tiene movilidad limitada en los brazos, aunque realiza ejercicios para intentar recuperarla. "Los brazos los mueve un poco, pero los dedos casi no. Igual ella trata de manejar el teléfono con los dedos que puede", explicó.
La familia decidió no contarle todavía la gravedad del diagnóstico: "Los psicólogos nos dijeron que tenemos que ir hablándolo de a poco. Ella es muy inteligente, se da cuenta de muchas cosas", señaló.
Mientras avanzan los tratamientos, la familia atraviesa el proceso con la esperanza intacta: "Nosotros vivimos un día a la vez. Sabemos que es un tumor muy agresivo y que la medicina todavía no tiene cura, pero nos aferramos a Dios. Quién dice que aparece algo, que pasa un milagro", expresó.
Lejos de su hogar y sostenidos por la solidaridad de familiares, amigos y personas que colaboran con rifas y donaciones, el objetivo hoy es seguir acompañando a Nahiara en cada paso. "Tiene muchas ganas de vivir. Se le nota todos los días. Y nosotros vamos a seguir peleándola con ella", concluyó su padre.
Aquellos que quieran ayudar a Nahiara, pueden realizar transferencias al siguiente alias: yeyhurt.mp a nombre de Hurt Jessica Elizabeth.
