Chaco fue la cuarta provincia más elegida durante las vacaciones de verano 2026
Con fuerte impulso del turismo regional y los eventos culturales, la provincia se ubicó entre los destinos más elegidos del verano 2026 y consolidó su crecimiento en el mapa turístico nacional.

El verano 2026 cerró con cifras positivas para el turismo argentino y dejó un dato destacado para el nordeste: Chaco se posicionó como la cuarta provincia más elegida del país por los turistas durante la temporada.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entre diciembre y febrero viajaron 30,7 millones de personas por el país, generando un impacto económico cercano a los 11 billones de pesos. La cantidad de turistas creció 9,5% respecto a 2025 y el gasto total real aumentó 4,5%, en un contexto de viajes más breves pero sostenidos.
En ese escenario, Chaco mostró un desempeño apoyado principalmente en el turismo interno y regional, con escapadas cortas y fuerte participación en eventos culturales y propuestas recreativas. El movimiento se concentró especialmente en fines de semana largos, festivales y fechas clave como Carnaval.
La mayor actividad se registró en Resistencia, capital provincial y referente cultural del nordeste, que combinó actividades urbanas, ferias gastronómicas y eventos al aire libre. También tuvieron buen movimiento Presidencia Roque Sáenz Peña, impulsada por su complejo termal; Villa Ángela y Charata, con agendas de festivales y actividades comunitarias.
El producto naturaleza volvió a ganar protagonismo con el Parque Nacional El Impenetrable, que recibió visitantes interesados en turismo de aventura, avistaje de fauna y experiencias de ecoturismo en uno de los ecosistemas más singulares del país.
Durante el fin de semana de Carnaval, la ocupación hotelera provincial promedió 44,2%, mientras que El Impenetrable alcanzó el 63,3%.
El gasto promedio estimado en la provincia fue de $77.500 por día —incluyendo comidas y traslados— y la permanencia media se ubicó en 2,2 días, reflejando la tendencia nacional hacia estadías más cortas.
A nivel país, la estadía promedio fue de 3,65 noches, consolidando un cambio estructural en los hábitos de viaje: ante ingresos más ajustados, el turista no deja de viajar, pero reduce la duración de su estadía.
El balance general del verano mostró un comportamiento heterogéneo pero dinámico. Los destinos que combinaron naturaleza, cultura, deporte y eventos lograron altos niveles de ocupación, mientras que el consumo se concentró en experiencias de mayor valor agregado, como excursiones, gastronomía y festivales.
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