Histórica planta de neumáticos bajó persianas y deja en vilo a casi mil trabajadores
FATE cerró su fábrica de San Fernando en medio de la caída del consumo, la presión importadora y conflictos sindicales.

La histórica empresa FATE resolvió cerrar su planta industrial ubicada en San Fernando, una decisión que impacta de manera directa en unos 920 trabajadores y en una extensa red de proveedores y comercios vinculados al sector.
La determinación fue adoptada por el directorio luego de varios meses de caída en las ventas y con una capacidad operativa reducida a apenas el 30%. Frente a ese escenario, los accionistas, encabezados por la familia Madanes Quintanilla junto a su socio brasileño Vipal, optaron por finalizar la actividad en lugar de iniciar un proceso concursal.
Desde la empresa aseguraron que se afrontarán las indemnizaciones correspondientes y se cancelarán las deudas pendientes con proveedores y actores del sistema comercial. Además, FATE habría iniciado el procedimiento preventivo de crisis ante la Secretaría de Trabajo.
UN CONTEXTO ADVERSO
El cierre se da en un marco complejo para la industria del neumático, marcado por el ingreso masivo de cubiertas importadas, principalmente de origen chino, con precios hasta 40% más bajos, la pérdida del poder adquisitivo y la retracción del consumo interno.
A estos factores se sumaron meses de tensión con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA), con paros, bloqueos y negociaciones que no lograron encauzar el conflicto.
Actualmente, según fuentes del sector, cerca del 85% de los neumáticos que se comercializan en el país son importados, lo que redujo de manera progresiva la producción local. En el caso de FATE, la actividad se contrajo alrededor de un 70% en los últimos años.
EL COMUNICADO OFICIAL
A través de un comunicado, la empresa informó el cese de actividades en su planta de Virreyes y destacó su trayectoria de más de ocho décadas en la industria nacional. En el texto, remarcó su rol pionero en el desarrollo tecnológico, la producción de neumáticos radiales y su presencia en mercados internacionales como Europa, Estados Unidos y América Latina.
"Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente", señalaron desde la firma, al tiempo que agradecieron a trabajadores, clientes y proveedores por el acompañamiento durante su historia.
UNA EMPRESA EMBLEMÁTICA
FATE, sigla de Fábrica Argentina de Telas Engomadas, fue fundada en 1940 y se consolidó como una de las compañías líderes del sector. En la década del 70, incluso desarrolló una división electrónica que fabricó calculadoras y computadoras, con fuerte impacto regional.
Durante décadas, su crecimiento se apoyó en inversiones constantes y alianzas internacionales, lo que le permitió dominar buena parte del mercado local.
RECLAMOS Y ASIMETRÍAS COMERCIALES
Desde el entorno empresarial apuntaron también a las "fuertes desigualdades" en el comercio exterior. Según sostienen, otros países subsidian su producción para exportar a la Argentina, mientras que los fabricantes locales enfrentan mayores costos y derechos de exportación, sin mecanismos eficaces de protección.
IMPACTO EN EL SECTOR
El cierre encendió señales de alerta en la industria. En el país solo permanecen activas otras dos grandes firmas productoras: Pirelli y Bridgestone.
La familia Madanes, principal accionista de FATE, también controla Aluar, con base en Puerto Madryn, empresa que recientemente enfrentó nuevos aranceles para exportar a Estados Unidos, aunque mantiene planes de inversión.
Mientras tanto, el cierre de FATE deja un fuerte impacto social y productivo en el conurbano bonaerense y reaviva el debate sobre el futuro de la industria nacional en un contexto de apertura comercial y consumo debilitado.
