Arrancan las extraordinarias y el Gobierno apuesta todo a la reforma laboral
El Senado busca sesionar a mediados de febrero y el oficialismo negocia votos clave con bloques dialoguistas.

Tras un cierre de año más calmo de lo previsto, el Congreso inicia este lunes el período de sesiones extraordinarias convocado por el presidente Javier Milei, que se extenderá hasta el 27 de febrero. Con el inicio de las ordinarias previsto para el 1 de marzo, el Gobierno concentró sus principales esfuerzos en un objetivo central: lograr la aprobación de la reforma laboral en el Senado.

La iniciativa, que ya cuenta con dictamen de mayoría, es impulsada por la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, Patricia Bullrich. Si bien el proyecto estuvo cerca de llegar al recinto en diciembre, quedó postergado mientras el oficialismo priorizaba el tratamiento y sanción del Presupuesto 2026, el primer plan de gastos aprobado por el Congreso bajo la gestión libertaria.
Con el dictamen habilitado, Bullrich puso como fecha tentativa para la sesión el miércoles 11 de febrero, con una alternativa para el día siguiente. Durante enero, la asesora Josefina Tajes recopiló observaciones de los bloques dialoguistas y, la semana pasada, el oficialismo mantuvo una reunión de más de dos horas con potenciales aliados para ajustar el texto. Aunque no hubo definiciones de fondo, quedó claro que las modificaciones propuestas están siendo evaluadas por el ministro de Economía, Luis Caputo.
El escenario en el Senado sigue siendo ajustado. LLA cuenta con 21 bancas propias, lejos de las 37 necesarias para habilitar el quórum. Por eso, el oficialismo apunta a sumar el respaldo de los 10 senadores de la UCR, conducidos por Eduardo Vischi; los tres del PRO que responde Martín Goerling; y algunos bloques provinciales que suelen moverse con autonomía. Una fuerza del interior ya dio señales de acompañamiento, pero el radicalismo y los legisladores "sueltos" aparecen como los árbitros de la votación.
Las negociaciones se dan en un contexto de tensiones con las provincias, atravesadas por la discusión sobre la Coparticipación y el impacto del ajuste fiscal. Si bien desde el Gobierno sostienen que el mayor costo lo asume la Nación, los mandatarios provinciales advierten sobre las consecuencias en sus distritos, un factor que incide directamente en la postura de varios senadores.
Además de la reforma laboral, el temario de extraordinarias incluye otros proyectos sensibles. Entre ellos, un dictamen para modificar la Ley de Glaciares, con fuertes intereses económicos en juego, el acuerdo Mercosur–Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias como embajador político. Estas iniciativas también requerirán negociaciones en comisiones, un terreno históricamente complejo para el oficialismo.
Con este escenario fragmentado y márgenes ajustados, el Gobierno enfrenta un período de sesiones extraordinarias decisivo, en el que cada voto será clave y el resultado dependerá, en gran medida, de la capacidad de la Casa Rosada para cerrar acuerdos en el Senado.
