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Domingo 1 de Febrero, 2026
 
 
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Resistencia

Decenas de fieles visitaron el santuario del Gauchito Gil en su día

Cada ocho de enero, miles de fieles se congregan hacia Mercedes, provincia de Corrientes para brindarle homenaje a aquel que los hace sentir identificados.  

Un padre junto a sus hijos, visitando el santuario del Gauchito Gil.

Bajo un calor intenso pero cubierto de cielo gris, sobre la avenida Sarmiento, se divisaba un pequeño santuario decorado de color rojo con imágenes del Gauchito Gil impresas en carteles, donde decenas de fieles se acercaban para agradecer al mismo por las promesas cumplidas, renovar las mismas, pero sobre todo, rendirle devoción a aquel hombre que, en su entonces, era uno más de ellos.

Diario TAG se acercó al lugar y conversó con algunos de sus fieles para que puedan expresar su devoción al "santo popular" más venerado del país  y a aquel gaucho correntino que, al estilo Robin Hood, robaba a los ricos para ayudar a los pobres y que fue ejecutado en el 1878. 

En un año atravesado por los cambios climáticos, la situación socioeconómica y pese a las responsabilidades o dificultades de la vida cotidiana, decenas de devotos se congregan para brindarle homenaje y agradecer las promesas cumplidas.

Stefania y Liliana, admistradoras del santuario de el Gauchito Gil en la avenida Sarmiento.

Recorriendo el santuario que se construyó provisoriamente en la avenida Sarmiento, Juan, administrador del mismo junto a su esposa Liliana, contó orgulloso que todos los años vienen a hacer este tipo de santuario pese al calor extremo que azota a la provincia para que, aquellos que deseen acercarse a mostrar su fidelidad al Gauchito Gil, puedan expresarse.

"Nos vamos a quedar acá porque en la noche haremos una choripaneada para todos los que estén presentes", contó Juan, quien además expresó que siempre pide al gauchito por más salud y trabajo.

Además, Juan Vega cuenta que es devoto del gauchito hace más de treinta años motivado por su madre, que estaba atravesando una delicada situación de salud. Desde ese entonces, no dejó de seguirlo.

Un hombre rezando ante las velas y el Gauchito Gil.

Cada vehículo que pasaba por el santuario, tocaba bocina como una señal de saludo a los que estaban presentes, dando devoción al ícono gauchesco, mientras nuevos fieles se acercaban con sus estampitas y plegarias.

Sentada y con un tereré en la mano, Mariana Foschetti muestra una cara y una sonrisa de felicidad por estar un año más, celebrando un día tan especial: "Hace mucho tiempo vengo acá junto a mi familia a rendirle homenaje al gauchito. En mi caso, comencé a ser devota hace siete años por situaciones complicadas en la vida y que siente que no puede solucionar".

Mariana junto a familiares en el santuario.

Mariana, con alegría expresa su felicidad por las promesas cumplidas y cuenta que ahora, asiste especialmente para agradecerle.

El Gauchito Gil no solo es un hacedor de favores sino una imagen que representa a miles de sus fieles, como expresa Luciano Pared, que cuenta que todos los años viene a celebrar su día porque se siente identificado con el por ser "coprovinciano". 

Con orgullo y amor hacia el gauchito, Luciano cuenta que lo lleva en la sangre y que todos los años renueva promesas, deseos pero siendo fiel al mismo. Sin embargo, se lamenta no poder ir a Mercedes, donde se realizará la mayor concentración: "Por temas laborales, no podré ir, pese a que tenía muchas ganas de asistir y siempre fui porque me hace sentir completo".

Con la llegada de la noche, el santuario se enciende en Resistencia como el último escenario de la celebración. Entre el crepitar de las parrillas, el rojo intenso de las banderas y las oraciones que se murmuran en voz baja, la comunidad se reúne para dar cierre a una jornada atravesada por la fe y el agradecimiento.

Allí, la figura del Gauchito Gil vuelve a cobrar sentido: la de un hombre que fue perseguido en vida y que hoy es refugio espiritual para muchos.

En este rincón chaqueño, la devoción no se explica, se siente. "Sale de adentro", repiten los fieles, que encuentran en el Gauchito un gesto de amparo frente a la necesidad, el dolor o la esperanza renovada. 

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