Quién fue el Gauchito Gil y por qué se lo conmemora cada 8 de enero
Miles de fieles llegan a Mercedes, Corrientes, para rendir culto al santo popular más venerado del país.

Cada 8 de enero, la provincia de Corrientes se convierte en el epicentro de una de las manifestaciones de fe más multitudinarias de la Argentina: la conmemoración del Día del Gauchito Gil. En esa fecha, miles de peregrinos de todo el país y de naciones limítrofes viajan hasta el santuario ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Mercedes para agradecer favores, pedir protección o cumplir promesas.
Este año, las autoridades estiman la llegada de alrededor de cien mil personas, lo que implica una logística sin precedentes en materia de seguridad, tránsito y servicios. La ciudad, conocida como el corazón del Paiubre, ya vive un clima de profunda espiritualidad, con banderas rojas, altares improvisados y el inconfundible sapukái que acompaña cada celebración.

La festividad adquiere además un brillo especial con la realización de la 20ª Fiesta del Chamamé y la Cultura Popular, un evento que se suma a la devoción religiosa y potencia la convocatoria de visitantes provenientes de distintos puntos del país y del continente.
EL ORIGEN DEL MITO
Detrás de la devoción popular se encuentra la figura de Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez, nacido el 12 de agosto de 1847 en Mercedes. Según los relatos, fue peón rural, amante de los bailes y las fiestas, y poseía un fuerte sentido de la justicia.
La leyenda sostiene que fue reclutado para combatir en la Guerra de la Triple Alianza y en enfrentamientos internos, pero que una aparición divina, atribuirla a Ñandeyara, el dios guaraní, lo llevó a desertar tras recibir el mensaje de no derramar la sangre de sus semejantes.

Desde entonces, el mito lo describe como un justiciero popular, que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, curaba enfermos y defendía a quienes sufrían injusticias. Tras su muerte, su figura se transformó en símbolo de fe y esperanza.
Hoy, el Gauchito Gil es considerado el santo popular más venerado del país, y cada 8 de enero su santuario se convierte en un punto de encuentro donde la religión, la cultura y la tradición se funden en una celebración que trasciende fronteras.
