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"No lo quiero ni ver porque me amarga la vida": se conocieron los chats entre la madre de Lucio y su novia

Dentro de las aberraciones cometidas por las acusadas, una pieza clave dentro del juicio fue el historial de mensajes entre Magdalena Espósito y Abigaíl Páez. Estas pruebas, que se expusieron en el juicio, fueron abrumadoras.

Según la fiscalía, quedó demostrado que la madre de Lucio y su pareja, Abigaíl Páez, realizaron diversos castigos durante un tiempo prolongado al niño que falleció en noviembre de 2021. Esta afirmación surgió gracias a los chats de los celulares: las conversaciones entre las acusadas dejaron al descubierto los maltratos sufridos por Lucio.

Los chats comienzan desde los primeros días de octubre, donde quedan expuestas al hablar entre ellas. Mencionan la molestia que les provocaba la presencia de Lucio en su vida, que interfería en la relación y que no les permitía hacer su vida. Además, contaban explícitamente los castigos que el niño recibía.

Una de las conversaciones que presentó la fiscalía cuenta de una situación en la que Abigaíl Páez golpeó al niño y su madre, lejos de preocuparse por la salud de su hijo, le respondió: "Qué no se te vaya la mano que nos vamos a mandar una cagada".

Además, se expusieron chats donde las acusadas discutirían discutían porque Lucio "interfiere en sus vidas" y Páez escribió, a modo de reproche: "Estoy harta. Yo tengo que estar todo el día con este pendejo".

Otro caso particular es que además de ser golpeado y torturado, Lucio pasaba hambre. Dos madres que conocían a Lucio por ser amigo de sus hijos comentaron que la pequeña víctima ingería una gran cantidad de comida cuando era invitado, y que esto también terminó en una golpiza propinada por ambas acusadas.

"No lo quiero ni ver a Lucio porque me amarga la vida", habría comentado su madre en una de sus conversaciones. Allí se corroboró que el pequeño también fue castigado de una manera sumamente cruel: un día de lluvia estuvo todo el día en el patio sin poder entrar a la casa.

El juicio oral contó, además de los chats, con un centenar de testigos. Hablaron ante el tribunal familiares, padres de amigos, maestras, médicos, entre otros. Toda esa sumatoria de testimonios, más las evidencias, fueron lo que llevó a la fiscalía a realizar la acusación de abuso sexual y homicidio triplemente agravado por alevosía, porque el niño no se pudo defender; ensañamiento, por el tormento que vivió durante meses y por el vínculo. El 2 de febrero se sabrá la sentencia.

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