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Fuertes conflictos sindicales en medio de la escalada inflacionaria

Empleados de peaje del SUTPA

Debido a la aceleración de precios del 2022 que el Gobierno proyecta en 95%, se produjeron nuevas protestas gremiales en diferentes sectores como el marítimos, peajes y lácteos, que se sumaron a la medida de fuerza de los empleados de fábricas de neumáticos.

Este fin de semana, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) llevó adelante una medida de fuerza que demoró la llegada de la Fragata Libertad al puerto de Buenos Aires. 

La protesta la dispusieron trabajadores nucleados en el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo, el Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales y el SOMU en reclamo de recomposición salarial del sector de remolcadores de puerto.

La medida se levantó de manera temporal para permitir la llegada a destino del buque escuela de la Armada. Y desde el Ministerio de Trabajo se dictó una conciliación obligatoria en el conflicto entre los gremios portuarios y las empresas asociadas a la Federación de Empresas Navieras Argentinas (F.E.N.A) y la Cámara Naviera Argentina (CNA). En ese sentido, el organismo convocó a una audiencia presencial para el próximo miércoles.

Por su parte, los empleados de peajes del SUTPA dispusieron una protesta en autopistas y rutas de Buenos Aires por "falta de predisposición al diálogo" de AUBASA por el acuerdo paritario, entre otros reclamos.

 "Los bonaerenses pagan con sus impuestos lo que tendría que solventarse solo con el uso de las autopistas. Hoy se abona por kilómetro transitado solamente $2 en AUBASA y para entrar a la Ciudad de Buenos Aires, en AUSA, hasta $60. Lo que representa un gran porcentaje de diferencia", reclamó su fundador Facundo Moyano en Twitter.

En el mismo sentido, el sector lácteo inició otra fuerte protesta. La semana pasada, la empresa Vidal despidió a 29 trabajadores que participaron de los bloqueos a la fábrica en Moctezuma, Carlos Casares, tras la protesta impulsada con el apoyo de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA).

La propietaria de la empresa Alejandra Bada Vázquez explicó que echaron a trabajadores a los que acusó de tener "connivencia con el sindicato" con el objetivo de "fundirlos" y advirtió que se trataba de empleados que "amenazaron a sus compañeros".

El origen del conflicto fue por el reclamo del gremio por la recategorización de 14 empleados, lo que derivó en el bloqueo de la fábrica a mediados de julio. A los pocos días se dictó la conciliación obligatoria y las tareas en la fábrica se reanudaron con un funcionamiento "de crisis" porque la producción no se reactivó en su totalidad, previendo nuevas complicaciones con el gremio. El 11 de agosto, con el vencimiento de la medida, ATLRA volvió a bloquear el establecimiento hasta hace pocos días.

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