Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diariotag.com/a/143137

Carmen Montiel deja de piedra al deporte argentino

Una noticia que causó conmoción en el deporte argentino está dando la vuelta en todos lados. Y es que Carmen "La Guapa" Montiel, perdió la vida en un accidente en su casa.

Según el reporte de los investigadores, a la pugilista se le cayó encima una estufa que estaba conectada a una garrafa. En el incidente, también se reporta la muerte de sus mascotas. Fue uno de sus vecinos quien dio aviso a las autoridades, al encontrarla sin vida cuando se acercó a la vivienda para echar un vistazo a lo ocurrido.

El boxeo argentino se pone de luto por una de las pioneras en este deporte femenino. La deportista tenía 57 años, quien fuera la segunda mujer argentina en conseguir la licencia profesional por la Federación Argentina de Box (FAB). Llegan a la memoria las épicas peleas que mantuvo contra "La Locomotora" Oliveras y contra "La Tigresa" Acuña.

De la mano del especialista en apuestas online de boxeo Betway, repasemos su trayectoria a modo de homenaje. Sus inicios en el deporte se dieron cuando contaba con 31 años. Fue en marzo de 2002 cuando se convirtió en boxeadora profesional, arrastrando un récord de 22 peleas amateurs. En sus propias palabras, este suceso no estaba dentro de sus planes:

"Nunca pensé en dedicarme al boxeo. Si me lo preguntaban hace 20 años los hubiese tratado de locos. Igual de chica siempre miraba boxeo porque teníamos un televisor que sólo agarraba bien el canal 2 y todos los fines de semana pasaban peleas.

Mi sueño siempre fue dedicarme al fisicoculturismo y poder tener mi propio gimnasio. Quería generar un espacio donde las personas que tuvieran problemas, pudieran desarrollar el músculo y mejorar su calidad de vida".

Los primeros pasos de "La Guapa" Montiel están inmortalizados en el libro "Abran paso", de Yésica Palmetta e Irene Deserti. Ahí encontraremos varios pasajes de lo que resultó en una de las primeras boxeadoras argentinas de la historia profesional:

"Empecé a entrenar pesas y como no podía pagar la cuota le dije al señor que iba a dejar hasta que tuviera la plata para volver. Me propuso que le pagara con trabajo para ayudarlo en la parte de rehabilitación con adultos mayores. Yo estaba chocha.

Un día, voy a la parte de arriba del gimnasio, que nunca había ido, y escuché el ruidito de la soga contra el piso. Vi las bolsas de boxeo colgadas y le empecé a pegar a mi forma. Por joder. Cuando sonó el minuto de descanso salió el profesor, me moría de vergüenza. El tipo me dijo que si me animaba me enseñaba".

Su carrera vivió un fuerte revés luego de conseguir su clímax. Porque, a pesar de haberla construido en base al derrumbe de prejuicios, su currículum acumulaba peleas contra figuras como La Tigresa Acuña o la Locomotora Oliveras, pero su nombre dejó de estar en los anuncios de los cuadriláteros. Así lo explicaba en su momento:

"No, no me retiré, simplemente no me conseguían peleas. Me decían que me iban a quitar la licencia porque nunca ganaba. Pero siempre peleaba con las mejores. Así nunca iba a ganar. Me hubiese gustado seguir boxeando un poco más. La federación me enterró. Soy la segunda licencia y no existo. Eso aún le duele. No esperaba laureles, pero al menos una mención especial entre los cuadros de las encumbradas que decoran el estadio de la FAB. Eso hubiese sido lindo…"

A pesar de sus varias derrotas, ninguna fue por KO, lo que demuestra la resistencia y pasión que tuvo hacia el deporte que le permitió realizar sus sueños.

Luego de colgar los guantes, se dedicó a la jardinería y a dictar clases en su casa o en la plaza, porque siempre estuvo enfocada en que los chicos supieran que hay algo más y mejor fuera del alcohol y las drogas:

"Mi único sueño pasó a ser el seguir conectada al boxeo".

Ahora, sin haber recibido el reconocimiento que siempre mereció, "La Guapa" Montiel se despide de todos en su casa de La Matanza.