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Grave denuncia contra la Comisaría Séptima por la muerte y "tortura" de un joven trabajador

El 13 de febrero de 2020, pasada las 19.30 horas, en la avenida Edison al 1395 murió Diego Emanuel Barreto (25) en un episodio que su familia quiere esclarecer. Es que según el informe de la Comisaría Séptima, el joven trabajador "se suicidó", sin embargo la autopsia, los testigos y la familia contradicen tal calificación y apuntan contra el abuso de autoridad de esa comisaria.

Analía Ojeda es la madre de Emanuel, un joven trabajador que se desempeñó como cajero de una cadena de supermercados hasta el día en que murió. Ella hoy se moviliza, aferrada al recuerdo, a las conversaciones de Whatsapp que mantenía con él y al pedido de Justicia para quien además de su hijo era su "amigo" y "confidente".

La muerte del joven, según los resultados de la autopsia, fue provocada por  "asfixia mecánica por compresión de cuello" algo que se "ejerció" contra Barreto. Dicho informe es avalado por la versión de los testigos que ya declararon y que señalan "abuso" de la fuerza pública. Es por eso que la familia del fallecido pide que se cambié la caratula "suicidio" – puesta a partir de lo que informó la Policía- a la de "homicidio agravado por la función".

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Analía Ojeda, madre de Diego Emanuel 

"Es más que evidente que esto no es un suicidio, es un homicidio porque el accionar de la Policía fue siempre de una manera totalmente diferente a lo que se tendría que hacer", insiste la mujer referenciándose en el expediente y las pericias que contradicen la primera y única versión policial.

¿Qué pasó ese día?

Entre las 07.30 y 07.50 horas del 13 de febrero de 2020, Emanuel Barreto cayó del primer piso en el que se encontraba su departamento producto del inseguro balcón, que tenía las precarias barreras sujetas con alambre. Tras la caída, producto de la confusión y desorientación, el joven empezó a correr y lo hizo por solo media cuadra.

En ese momento, un vehículo blanco que circulaba por el lugar con tres ocupantes intentó asistirlo. "El señor Barreto por la situación estaba un poco confundido, ellos -los del auto- no entienden la situación y aluden a querer irse. Él lo que hace en ese momento es intentar bajar el vidrio y después sujetarse al auto, en ese momento pasa el policía que estaba fuera de servicio y posteriormente llega el móvil policial", relató a Diario TAG  el abogado German Martínez, querellante en la causa.

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"Como él no soltaba el auto, uno de los agentes que todavía no se identificó puntualmente quién es, lo sujetó de los testículos para que lo suelte. Posteriormente, lo reducen boca abajo, lo esposan boca abajo y dos efectivos lo sostenían de las piernas y en la parte de la espalda con la rodilla hincándole el cuello. Luego llega la ambulancia y lo suben sin signos vitales, incluso trataron de reanimarlo y en un momento del trayecto vuelve un muy ligero pulso pero no el suficiente para que él vuelva a recomponerse", detalló el letrado en base a las testimoniales que forman parte del expediente.

Los datos que contradicen la versión policial

Uno de los dichos policiales, que según la familia expresaron sobre Emanuel, indican que el joven estaba "duro", haciendo referencia al consumo de alcohol y/o estupefacientes. Sin embargo los exámenes toxicológicos descartaron de plano la presencia de fármacos o algún tipo de sustancia.

Los resultados de la autopsia expusieron que la causa directa de la muerte fue por "asfixia mecánica por compresión de cuello". Entre las consideraciones médico- legales se afirma que "durante las maniobras de inmovilización –de las fuerzas de seguridad- se produjo el cese de los signos vitales".

Sobre el "suicidio", la autopsia también marca sobre la caída que "todas las lesiones fueron superficiales, y al momento del deceso, no habían producido complicaciones que explicaran la producción de la muerte". La madre aportó sobre eso: "Era una persona con todos los proyectos de crecer, lo crie con mucho amor. Él nunca tuvo antecedentes de que fue a algún psicólogo, era deportista, sociable, educado y con muchos amigos. Mi relación con él era muy cercana, ya no éramos madre e hijo sino que desde chiquito fuimos amigos, hasta su primer beso me contó".

Violencia policial

"Hay un testigo que es muy contundente que declara que a mi hijo se lo empieza a ver que se pone morado, que empieza a morder el pasto porque ya no podía respirar y que cuando llega la ambulancia, a él lo alzan como una bolsa de papa, no tenía vida. Eso está plasmado por los testigos. Dice que 'se lo sube al chico pero ya se veía que no se movía más, era un peso muerto, una bolsa de papas'", relató Ojeda.

En esa misma línea, la autopsia marca que existió maniobra compresiva con energía y duración suficiente para lesionar e interrumpir la circulación área y sanguínea. "Habitualmente se encuentra el mismo patrón de lesiones y efectos durante la aplicación de la estrangulación antebraquial o armada para contención o reducción de individuos. La duración de la interrupción de la circulación aérea y vascular durante la compresión del cuello fue suficiente para provocar injuria tisular", dice el documento.

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"Es más que evidente que esto no es un suicidio, es un homicidio porque el accionar de la Policía fue siempre de una manera totalmente diferente a lo que se tendría que hacer. Violaron muchas cosas, como violación del domicilio de él, cuando este policía salió de la guardia -estaba fuera de servicio- actúa. No se sabe si hubo un llamado al 911, entonces habrá sido el policía el que llamó, eso está en investigación. Después de muerto, seguían torturándolo, dijo la testigo ocular que se acercó a ver el accionar de la policía", agregó la madre.

¿Quién era Emanuel?

"Mi hijo era la persona más buena del mundo. Muy conocido, ha trabajado en muchas entidades conocidas. Yo soy una madre del dolor, lo extraño cada día, el dolor es mucho más fuerte que yo", contó Analía sobre su hijo. El joven de tan solo 25 años trabajó desde adolescente y tenía reputación de "trabajador" para quienes lo conocían. Su último trabajo fue en el supermercado Impulso de avenida Las Heras.

En ese lugar se desempeñaba como cajero y era normal que una vez concluida la jornada laboral se acerque a compartir mates con su madre y hasta los asados con los que los fines de semana la agasajaba.

Proceso judicial

En un principio intervino la Fiscalía común N° 3, a cargo de la doctora Rosana Beatriz Soto, hasta que en mayo se declaró incompetente y remitió la actuación a la fiscalía de Derechos Humanos del doctor Luciano Santos, que es quien actualmente está interviniendo la causa e impulsando la investigación.

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"En el transcurrir de la investigación se van produciendo las periciales, como la autopsia y la pericial que habla de los estudios toxicológicos. Cuando reciben esos estudios, atendiendo a los resultados contundentes que no dan otra causa de muerte que no fuera la de compresión por asfixia, incluso en las consideraciones médicos legales, la fiscal se declara incompetente y remite las investigaciones al fiscal de Derechos Humanos", explicó el abogado Martínez. Cabe destacar que los casos de violencia institucional deben ser investigados por esta última fiscalía.

El proceso "está avanzado" dijo el letrado. "Se le pidió ya dos veces al fiscal que estaba más que probado hasta el momento no fue un suicidio. Actualmente tenemos que esperar que se produzca la testimonial de una nueva testigo presencial y que se acompañe con capturas de videos para identificar a los policías", detalló al expresar que en primera instancia se busca cambiar la caratula del caso.

Justicia

Extraoficialmente, Analía supo de otros "antecedentes" de violencia institucional por parte de la Comisaría Séptima. Una vez se acercó al lugar y relató: "El Subcomisario Armando Barbona me trató mal, me faltó el respeto. Me quisieron hacer firmar un papel que no era mi hijo".

También contó que a dicha sede se le pidió un informe de los libros internos del 12 y del 13 de febrero porque el efectivo policial que cruzaba por ese lugar estaba fuera de servicio, según los denunciantes.

Analía decidió luchar por la memoria de su hijo, así lo aseguró a este medio al contar aún quebrada por la situación los pasos que tomará para que "se haga justicia". Ella dice estar "plantada" también por sus dos pequeños hijos de 8 y 5 años.

"Quiero que se me unan las personas, las mamás, que no tengan miedo y sigan pidiendo justicia porque hay mucha gente que no se anima, que tiene miedo porque se trata de la fuerza pública", concluyó la mujer que espera respuestas de la Justicia.